El Papa León XIV dedicó su Audiencia General del 21 de enero a la catequesis sobre la Constitución dogmática Dei Verbum, centrada en la Encarnación y la naturaleza humana y divina de Jesucristo.
Durante la audiencia, el Santo Padre resaltó que en Jesús se manifiestan plenamente tanto su humanidad como su divinidad, subrayando que la "humanidad integral" de Cristo comprende su cuerpo real y su historia compartida con los hombres. Indicó que la verdad de Dios no se revela completamente si se elimina algún aspecto de lo humano, y afirmó que la fe cristiana es un encuentro histórico y personal en el que Dios se entrega a la humanidad.
León XIV explicó que, a través de Jesús, los cristianos conocen a Dios Padre y se abandonan a Él con confianza. En este sentido, Cristo es "al mismo tiempo mediador y plenitud de toda la revelación", ya que en Él Dios se encarna, nace, sana, enseña, sufre, muere, resucita y permanece entre los hombres.
En su mensaje, el Papa también pidió oración por la paz, en un momento en que la dignidad humana se ve amenazada y la guerra vuelve a estar presente en la historia. Recordó que se celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuyo lema este año es "Un solo cuerpo y un solo espíritu, como una sola es la esperanza a la que Dios los ha llamado". Invitó a pedir al Señor que conceda el Espíritu a todas las iglesias para superar las divisiones y fortalecer la unidad.
El Pontífice recordó que la revelación divina es un diálogo de alianza en el que Dios se dirige a los hombres como amigos, y que esta comunicación no se limita a ideas, sino que implica compartir una historia y llamar a la comunión. Citó la Dei Verbum para afirmar que "la verdad íntima acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es a un tiempo mediador y plenitud de toda la revelación".
Asimismo, explicó que Jesús revela al Padre involucrando a los hombres en su relación con Él y que, mediante el Espíritu Santo, los creyentes acceden al Padre y se hacen partícipes de la naturaleza divina. Citó el evangelio de Lucas para ilustrar la oración de júbilo de Jesús, que alaba al Padre por revelar las cosas a los pequeños y no a los sabios, y destacó que gracias a Jesús conocemos a Dios como Él nos conoce.
El Papa subrayó que Jesucristo es el lugar donde se reconoce la verdad de Dios Padre y donde los creyentes se descubren conocidos como hijos, llamados a una vida plena. Citó a San Pablo para recordar que Dios envió a su Hijo para hacernos hijos adoptivos y que el Espíritu de su Hijo clama "¡Abba!, es decir, ¡Padre!".
León XIV señaló que la humanidad de Jesús es esencial para conocer a Dios en Cristo, ya que la revelación no se completa sin su presencia humana íntegra. Destacó que no basta con considerar a Jesús como un transmisor de verdades intelectuales, sino que su cuerpo real y su experiencia humana son el medio por el que se comunica la verdad divina. Citó palabras de Jesús sobre la providencia del Padre y concluyó con una afirmación de san Pablo sobre la certeza del amor de Dios y la confianza que los cristianos pueden depositar en Él gracias a Jesús.
