La visita del Papa León XIV a Argelia dejó una profunda huella en la pequeña comunidad cristiana del país, especialmente entre las Hermanitas de los Pobres de Annaba. La hermana Carmen María de Justín, religiosa española, recibió al Pontífice en el hogar de acogida para ancianos que gestionan junto a la Basílica de San Agustín.
En declaraciones a las Obras Misionales Pontificias, la religiosa relató la emoción del encuentro: "Fue una sorpresa muy grande y una recompensa a nuestro trabajo". La visita permitió a cada hermana acercarse personalmente al Papa en un ambiente de cercanía que marcó profundamente a la comunidad.
Carmen María fue la primera en saludarle y le entregó un regalo en nombre de la congregación. El momento se tornó especial cuando, al dirigirse al Papa en español, este le respondió en la misma lengua "con mucha alegría". Después, León XIV se acercó a los ancianos del centro, un gesto que, según la religiosa, le conmovió profundamente.
El hogar acoge actualmente a 41 mayores, en su mayoría musulmanes, lo que refleja la dimensión de diálogo y convivencia que caracteriza la misión de estas religiosas. "Nuestra casa estaba llena de musulmanes", explica, subrayando cómo la población local se implicó en la preparación de la visita.
Durante semanas, autoridades y vecinos colaboraron para acondicionar el centro. Habilitaron espacios y levantaron carpas para hacer frente a las intensas lluvias. "Los argelinos se han volcado con el Papa", destaca la hermana Carmen, que describe el ambiente como "una locura" por la gran afluencia de personas.
La presencia de las Hermanitas de los Pobres en Annaba se remonta a 1886. Desde entonces han mantenido una labor silenciosa de cuidado y servicio en un contexto mayoritariamente musulmán. "Vivimos el diálogo en el día a día", explica la religiosa. En la casa conviven la capilla cristiana con un espacio habilitado como mezquita para los residentes.
El propio Papa, durante el vuelo hacia Camerún, agradeció el testimonio de esta Iglesia "pequeña pero muy significativa", destacando su papel en la construcción de puentes y el fomento del diálogo interreligioso.
Para la hermana Carmen, la visita ha sido sobre todo un impulso espiritual. "Nos ha animado a continuar nuestra misión apostólica en este país musulmán", afirma. Un aliento que, asegura, les ayuda a seguir viviendo con fidelidad una entrega marcada por la oración, el servicio y la convivencia cotidiana.
