El Santo Padre aboga por la colaboración interreligiosa para erradicar el odio y fomentar la paz.
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El Papa León XIV recibió el lunes en el Vaticano a representantes de la United Jewish Appeal-Federation of New York, a quienes expresó su gratitud por la labor que desarrollan en favor de las poblaciones más vulnerables. En el transcurso del encuentro, el Santo Padre subrayó que la declaración del Concilio Vaticano II «Nostra aetate» nos convida a «superar los malentendidos del pasado para avanzar hacia la colaboración en pro del bien común», especialmente en un contexto donde persisten la división y el conflicto.
La Iglesia rechaza categóricamente toda forma de antisemitismo, discriminación o acoso por razón de raza, color, condición social o religión. Así lo recordó el Papa al referirse al documento conciliar de 1965, que adoptó una postura firme contra el antisemitismo y reafirmó la dignidad inherente a todos los seres humanos, principio fundamental en la misión eclesial.
El Santo Padre destacó el papel de la United Jewish Appeal como instrumento de la filantropía judía mundial. La organización proporciona asistencia humanitaria y servicios sociales a poblaciones vulnerables —pobres, refugiados, ancianos y personas con discapacidad— en Nueva York, Israel y en más de setenta países. «Estos esfuerzos», afirmó el Papa León, «reflejan un claro reconocimiento de la dignidad humana y la fraternidad, en sintonía con el propio compromiso de la Iglesia con el desarrollo humano integral y la llamada a amar al prójimo».
El documento «Nostra aetate», cuyo sexagésimo aniversario fue celebrado el año pasado, «abrió un nuevo horizonte de encuentro, respeto y hospitalidad espiritual». Su importancia radica en haber condenado explícitamente el antisemitismo y cualquier forma de discriminación o acoso, sentando las bases para el diálogo interreligioso en la Iglesia contemporánea.
El Papa León XIV enfatizó la necesidad de colaboración en pro del bien común, insistiendo en que «en un mundo aún herido por la división y el conflicto», resulta imprescindible superar los malentendidos históricos. Presentó el servicio a los pobres, marginados e indefensos como un encuentro con lo sagrado, a través del cual la voz divina continúa dirigiéndose a la humanidad.
Al cerrar su intervención, el Santo Padre expresó su reconocimiento por la dedicación de la United Jewish Appeal en la asistencia a los necesitados y su compromiso contra el odio y la intolerancia. «Que vuestra misión», concluyó, «fortalezca el diálogo, profundice el entendimiento mutuo y contribuya a la paz tan necesaria en nuestro mundo».
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