El obispo de Palencia llama a amar “hasta que duela” en su homilía de Jueves Santo

El obispo de Palencia llama a amar “hasta que duela” en su homilía de Jueves Santo

El obispo de Palencia, Mons. Mikel Garciandía Goñi, ha ofrecido una profunda homilía en la Catedral de Palencia durante el Jueves Santo de 2026, reflexionando sobre el amor y el servicio en la vida cristiana.

En su intervención, Mons. Mikel Garciandía Goñi destacó que ha llegado la hora de Jesús, una hora que representa la verdad y el amor. Comenzó citando el Evangelio: “Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Este momento da inicio al Santo Triduo Pascual, en el que Jesús se prepara para regresar al Padre, no como un Dios distante, sino como el Emmanuel, el Dios con nosotros.

El obispo subrayó que la misión de Jesús es redentora y sanadora, buscando restaurar el corazón de Dios, herido por la indiferencia y el olvido de la humanidad. Tras tres años de ministerio, el Señor se dispone a revelarnos el corazón del Padre. En este contexto, instituyó la Eucaristía, preparándonos para sentarnos a su mesa, ofreciendo no solo alimento espiritual, sino también un ejemplo de servicio al arrodillarse para lavar los pies de sus discípulos.

El prelado enfatizó que el verdadero significado de la Eucaristía radica en el servicio y la humildad. Sin esta actitud, nuestras celebraciones pueden resultar vacías o incluso escandalosas para quienes nos observan. Recordó que la historia de la salvación, desde Abraham y Moisés, es una prefiguración de la verdadera liberación que Jesús trae, invitándonos a seguirle de manera auténtica y a renovarnos en un mundo marcado por la guerra y la injusticia.

En su mensaje, Mons. Garciandía Goñi también se dirigió a los sacerdotes, recordando que este día es fundamental para la institución del sacerdocio ministerial. Con palabras de gratitud, expresó su cercanía a Jesús, reconociendo su propia fragilidad y la necesidad de permanecer fiel a su llamado. “Gracias Señor, por haberme hecho sacerdote tuyo, por confiarme tu Cuerpo y tu Sangre”, afirmó, pidiendo la gracia de no perder nunca el fervor en su ministerio.

El obispo invitó a los fieles a reflexionar sobre el amor fraterno, animándolos a permitir que el Señor lave nuestras heridas y resistencias. Planteó preguntas profundas sobre nuestra disposición a amar y servir, desafiando a cada uno a examinar sus propios corazones y relaciones. “¿Estoy dispuesto a amar hasta que duela, hasta que implique renuncia, humildad y servicio real?”, cuestionó, recordando la respuesta de Jesús a Pedro: “Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde”.

El obispo concluyó su homilía pidiendo la intercesión de María, Madre de la Iglesia, para que todos los presentes puedan seguir a su Hijo hasta el final, reconociendo que, una vez más, Jesús ha acudido puntual a la cita del amor y el servicio.

Comentarios
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Pilar Rojas
Justo ahora
La homilía del obispo de Palencia resuena con una verdad fundamental: el amor verdadero duele y exige sacrificio. ¿Estamos realmente dispuestos a entregarnos en servicio, o solo nos quedamos en palabras vacías?
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