La comunidad católica en Kazajistán se prepara para vivir la Semana Santa con un mensaje centrado en la paz y el diálogo interreligioso.
Según la información difundida por agensir.it, el obispo de Karaganda, mons. Adelio Dell’Oro, ha compartido su visión sobre la celebración de la Pascua en un país multiétnico y mayoritariamente musulmán, donde la pequeña comunidad católica se esfuerza por construir puentes de paz y entendimiento. En su mensaje para la Pascua 2026, el obispo ha decidido centrarse en la figura de San Francisco de Asís, en el marco del octavo centenario de su muerte, y en la importancia de la paz en tiempos de conflicto.
Mons. Dell’Oro ha destacado que Kazajistán, geográficamente y a lo largo de su historia, ha sido un puente entre Europa y Asia, albergando alrededor de 135 etnias diferentes. A pesar de la diversidad, ha observado que la población es acogedora y capaz de integrar a todos con sencillez, lo que demuestra que las diferencias étnicas y religiosas pueden coexistir en un ambiente de respeto mutuo.
En su reflexión, el obispo ha subrayado que la paz es un desafío crucial para la humanidad, especialmente en tiempos difíciles y dolorosos. Actualmente, el mundo enfrenta numerosos conflictos, algunos de los cuales son muy visibles, como los de Gaza, Ucrania e Irán. Aunque a nivel político mundial se puede hacer poco, ha enfatizado la importancia de comenzar a construir la paz en el lugar donde nos encontramos, creando un entorno pacífico a nuestro alrededor.
La comunidad católica en Kazajistán representa aproximadamente el 1 % de la población, coexistiendo con ortodoxos en un país donde el 70 % de la población es musulmana. El obispo ha expresado que la Iglesia en Kazajistán está llamada a salir con libertad y sencillez al encuentro de la gente, y ha recordado la visita del Papa Francisco en 2022, quien dejó un legado de apertura y diálogo. Durante esa visita, se observó una notable participación de personas de diversas tradiciones religiosas, incluidos musulmanes, en la Misa celebrada en el Expo de Astana.
El compromiso de la comunidad católica se manifiesta a través de dos vías principales: la belleza y la caridad. La belleza, según el obispo, toca el corazón de cada persona, independientemente de su nacionalidad o religión. Por ello, desde abril hasta septiembre, se organizan conciertos de música organística en la catedral, invitando a organistas de diferentes países. Estos eventos no solo son experiencias musicales, sino también momentos de unidad y espiritualidad, atrayendo a personas de diversas creencias.
La caridad, por su parte, se concreta en el desarrollo de un centro de acogida para jóvenes con discapacidad, denominado “Mayak”, que significa “Faro”. Este centro, que opera seis días a la semana, actualmente acoge a 22 jóvenes y se basa en actividades que valoran las capacidades individuales. La mayoría de los colaboradores son voluntarios y, debido a la creciente demanda, se está construyendo una nueva instalación que espera abrir sus puertas pronto.
La iniciativa del centro surgió de un encuentro con Galia Tyndamasova, una joven que había sido abandonada al nacer y que, tras una vida difícil, encontró apoyo en la comunidad. Su historia inspiró a un grupo de mujeres, muchas de las cuales son musulmanas, a unirse en la labor de ayudar a otros, transformando su percepción de los jóvenes con discapacidad en una visión positiva.
Mons. Dell’Oro ha compartido que la caridad es realmente el camino para conectar con todos, y ha destacado que entre las madres involucradas en el centro, solo una es católica, mientras que las demás son musulmanas u ortodoxas. Esta experiencia demuestra que la caridad puede ser un puente que une a diferentes confesiones y culturas, promoviendo la convivencia pacífica y el respeto mutuo.
