El obispo de Limburgo, Georg Bätzing, ha anunciado que no renovará su mandato como presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, que concluirá en febrero.
El prelado, que podría haber optado a un segundo mandato en la Asamblea Plenaria prevista para diciembre de 2026 según los estatutos, ha decidido no continuar en el cargo. Esta decisión se produce en un contexto de división interna derivada de los organismos sinodales impulsados en Alemania.
En un comunicado emitido desde la sede de la Conferencia Episcopal en Bonn, se indicó que Bätzing tomó esta determinación tras un proceso de consulta y reflexión. Durante su presidencia, el obispo expresó hace un mes su preocupación por la falta de unidad en la voz de los obispos alemanes, una situación que se ha intensificado tras la implementación de algunas medidas del denominado Camino Sinodal alemán.
En la última reunión del episcopado, Bätzing no descartó completamente la posibilidad de presentarse a la reelección, dado que tiene 64 años y los mandatos son de seis años, respondiendo con un “ya veremos” a quienes le preguntaban, y fijando como plazo la plenaria de primavera.
Entre quienes manifestaron mayor resistencia a su continuidad se encuentran los obispos Stefan Oster (Passau), Rudolf Voderholzer (Regensburg), el cardenal Rainer Maria Woelki (Colonia) y el antiguo obispo de Eichstätt, Gregor Maria Hanke. La Conferencia Episcopal Alemana está compuesta por 27 obispos que mantienen unanimidad en temas como el nacionalismo étnico o la protección de la vida, según recuerda el portal katholisch.de. Sin embargo, han surgido tensiones y amenazas de cisma cuando la sinodalidad entra en conflicto con la autoridad episcopal o cuestiona ciertas prácticas pastorales.
Actualmente, estos asuntos se están abordando en una comisión mixta integrada por miembros de la Conferencia Episcopal y la Curia romana.
