El Papa León XIV se prepara para abordar la situación de la Iglesia Católica en Alemania, marcada por el avance del proceso sinodal y la próxima votación sobre el Estatuto de la Conferencia Sinodal.
En las próximas horas, el Santo Padre recibirá a Monseñor Nikola Eterovic, Nuncio Apostólico en Berlín, en un encuentro en el que se prevé que la conversación se centre en la votación inminente de la Conferencia Episcopal Alemana sobre el Estatuto de la Conferencia Sinodal. Este proyecto, ya aprobado por el Comité Central de Católicos Alemanes, establecerá un organismo permanente donde los laicos tendrán igualdad de voto con los obispos, con capacidad para introducir cambios doctrinales por mayoría.
Además, quienes discrepen deberán justificar públicamente sus posturas, y la Conferencia asumirá la gestión financiera de la Iglesia alemana, una institución con recursos considerables. La Santa Sede había previsto estas consecuencias desde 2019, cuando comenzó el controvertido Camino Sinodal en Alemania.
En aquel momento, monseñor Filippo Iannone, prefecto del Dicasterio para los Obispos, advirtió al entonces presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el cardenal Reinhard Marx, que temas como los ministerios ordenados para mujeres, la separación de poderes entre laicos y clérigos y el celibato sacerdotal "no conciernen a la Iglesia en Alemania, sino a la Iglesia universal y, con algunas excepciones, no pueden ser objeto de deliberaciones o decisiones de una Iglesia particular".
A pesar de estas advertencias, los obispos alemanes han seguido adelante con el proceso sinodal. Su intención parece ir más allá del ámbito nacional, buscando un efecto de "contagio" en la Iglesia universal. Así quedó patente en el reciente consistorio vaticano, donde el cardenal Marx expresó su deseo de que se adopte pronto el diaconado femenino. Marx, principal impulsor del proceso sinodal alemán, ha mantenido su liderazgo incluso tras ser sustituido al frente de la Conferencia Episcopal.
Una fuente de Il Giornale ha revelado un episodio sin precedentes: en 2021, el Papa Emérito Benedicto XVI expresó a su sucesor como arzobispo de Múnich y Freising, el cardenal Marx, su "gran preocupación" por el proceso sinodal en Alemania. Fuentes vaticanas confirman que Ratzinger se mostró escéptico sobre la dirección que estaba tomando la Iglesia alemana y afirmó que "este camino traerá consecuencias nefastas y desastrosas si no se detiene".
El cardenal Marx no atendió el llamamiento del Papa Emérito, quien meses después fue desacreditado en Alemania tras un informe sobre abusos encargado por la Arquidiócesis de Múnich, sin recibir apoyo de su sucesor en el cargo.
Ahora, el Papa León XIV recibe un nuevo impulso para intervenir en este asunto, respaldado por el informe presentado por el cardenal Mario Grech en el consistorio, que afirma que "siempre corresponde al Obispo de Roma suspender el proceso sinodal, si es necesario".
