El proceso sinodal alemán avanza hacia una estructura permanente pese a las reservas de Roma

El proceso sinodal alemán avanza hacia una estructura permanente pese a las reservas de Roma

El proceso sinodal alemán avanzó hacia la creación de una estructura nacional permanente tras la aprobación ajustada de un nuevo órgano sinodal.

Durante la sexta asamblea plenaria celebrada en Stuttgart, los delegados aprobaron con la mayoría cualificada requerida la resolución que autoriza la formación de la Conferencia Sinodal. Este nuevo organismo reunirá de forma estable a obispos y laicos a partir del otoño, siempre que reciba el visto bueno del Vaticano. El punto más controvertido fue la posible función de supervisión sobre la aplicación de las resoluciones sinodales en las diócesis alemanas.

La discusión puso de manifiesto inquietudes incluso entre figuras destacadas vinculadas al proceso sinodal. El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Freising y uno de los principales impulsores del camino sinodal, advirtió contra la creación de una estructura que pudiera interpretarse como una autoridad superior a los obispos diocesanos. “No quiero eso”, afirmó, señalando que tal planteamiento podría reforzar críticas ya expresadas por el Vaticano.

El obispo Peter Kohlgraf expresó preocupaciones similares, argumentando que un organismo permanente con potestad sobre los obispos sería incompatible con la eclesiología católica. Describió el tono de las intervenciones tras las presentaciones sobre la implementación como “emocional y acusatorio”, y alertó sobre expresiones que sugirieran que la asamblea sinodal fuera soberana.

Por su parte, algunos prelados intentaron tranquilizar a los asistentes respecto a la relación con Roma. El obispo Josef Overbeck informó que la Santa Sede había sido informada de los planes y que esperaba la aprobación en pocas semanas. Ante la posibilidad de un rechazo, el obispo Georg Bätzing, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, afirmó que no existían indicios de que el consentimiento estuviera en duda y descartó avanzar sin él. “No comenzaremos sin la luz verde de Roma”, declaró.

La resolución fue aprobada con 122 votos a favor, 11 en contra y seis abstenciones, aunque el margen entre los obispos fue estrecho: 21 apoyaron, 10 se opusieron y 2 se abstuvieron, superando por poco el umbral de dos tercios exigido. De los 59 obispos con derecho a voto, solo 33 estuvieron presentes, y varios delegados abandonaron la sesión anticipadamente.

Está previsto que la Conferencia Episcopal Alemana vote antes de fin de mes los estatutos de la Conferencia Sinodal, que posteriormente se enviarán a Roma para su aprobación en fase experimental. El borrador evita mencionar explícitamente la “supervisión”, subrayando que el nuevo organismo respetará el orden constitucional de la Iglesia y preservará los derechos de los obispos diocesanos y las estructuras episcopales existentes.

En paralelo al debate formal, varios participantes manifestaron públicamente su descontento por la escasa comunicación recibida desde Roma, denunciando que las cartas enviadas al Vaticano no habían sido respondidas ni se había confirmado su recepción. El teólogo Thomas Söding sostuvo que, pese a las frustraciones, el futuro de la Iglesia en Alemania está firmemente ligado al camino sinodal.

La sexta asamblea puso fin a lo que los organizadores denominaron la “primera fase” del camino sinodal, una iniciativa de seis años iniciada en respuesta a la crisis de abusos y concluida formalmente en 2023. Entre 2020 y 2023, las asambleas anteriores aprobaron textos extensos que pedían revisar el celibato sacerdotal, aumentar la participación laica en la gobernanza e impulsar un debate renovado sobre la enseñanza católica en materia de sexualidad.

Esta sesión final se centró en la evaluación de la implementación de esas resoluciones en las 27 diócesis alemanas, presentándose un estudio criticado por no identificar diócesis concretas ni establecer plazos claros. El informe reconoció que algunos textos sinodales carecían de claridad en sus objetivos y no definían mecanismos precisos para su aplicación.

Comentarios
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Gloria Vera
4 horas hace
La creación de una Conferencia Sinodal en Alemania es un paso hacia la modernización, pero ¿quién asumirá la responsabilidad si Roma pone el freno? La falta de respuesta del Vaticano demuestra que las promesas de apertura son solo palabras vacías. ¿Con qué garantías avanzamos?
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