Un estudiante y un colectivo pro-vida de Indiana recurren ante el Tribunal Supremo de Estados Unidos tras la prohibición impuesta por un tribunal inferior sobre la exhibición de carteles de su club en un instituto.
Los folletos en cuestión, elaborados por Students for Life of America (SFLA), mostraban el título «Estudiantes pro-vida, es hora de unirse» junto a imágenes de jóvenes manifestantes portando pancartas con mensajes como «Eliminen la financiación de Planned Parenthood» y «Soy la generación pro-vida».
El alumno, a quien se le negó el permiso para colocar dichos materiales, había recibido previamente la aprobación oficial para su club, que contaba con más de 30 miembros. La dirección del centro no solo prohibió la exhibición de los folletos, sino que también suspendió el club tras la insistencia del estudiante y su madre en apelar la decisión, calificada por el director como un «intento de insubordinación impulsado por un adulto externo que apoya al alumno». Posteriormente, se permitió la reapertura del club, pero la familia inició una demanda alegando que la censura y suspensión respondían a «hostilidad hacia sus opiniones pro-vida, violando la Primera Enmienda y la Ley de Igualdad de Acceso».
En agosto pasado, la Corte de Apelaciones del Séptimo Circuito falló en contra del estudiante, sosteniendo que el instituto tenía derecho a rechazar los folletos debido a que contenían un contenido «político» no neutral que podría «alterar el orden» y que podía «ser razonablemente interpretado como un respaldo del centro».
El 28 de enero, Alliance Defending Freedom (ADF) comunicó que presentó recurso ante el Tribunal Supremo en representación del alumno y de Noblesville Students for Life. La ADF subraya que «no existe ninguna política escrita que regule» el contenido de los folletos que los «más de 70 clubes extracurriculares» del instituto pueden exhibir en las zonas comunes. La petición denuncia una «discriminación basada en las opiniones».
John Bursch, asesor principal y vicepresidente de litigios en apelación de la ADF, declaró: «Los estudiantes no pierden su derecho a la libertad de expresión, protegido por la Constitución, al ingresar en un centro educativo. Una escuela no puede prohibir que un alumno o una asociación estudiantil manifiesten públicamente mensajes pro-vida que les importan». Añadió que, «mientras otros grupos estudiantiles podían expresar sus ideas libremente, el instituto censuró los folletos de este club y revocó su aprobación porque los mensajes eran excesivamente pro-vida».
