El sacerdote francés Fr. Geoffroy Génin, de 69 años, combina su ministerio con la práctica del esquí en los Alpes, donde ofrece confesiones en los telesillas.
Fr. Geoffroy Génin reside en Val Cenis, en el valle de la Maurienne, una zona con estaciones de esquí pequeñas y orientadas a familias. Mantiene un contacto cercano con los trabajadores de los remontes, quienes a menudo le confían sus intenciones de oración y, en ocasiones, aprovechan para confesarse en los telesillas cuando hay menor afluencia de público.
Originario de Lyon, donde estudió en el seminario y comenzó su ministerio, Génin creció en un entorno familiar bautizado pero sin práctica religiosa activa. Se definía como un “cristiano cultural” que apenas había recibido catequesis. A los 35 o 36 años, mientras trabajaba en gestión de producción, buscaba un sentido más profundo para su vida. Una visita casual a la Abadía de Cîteaux, cuna de la orden cisterciense, le impactó por la serenidad de los monjes, lo que le llevó a regresar varias veces y finalmente a contactar con el sacerdote de su parroquia para iniciar su camino vocacional.
Ordenado sacerdote en 2000, a los 43 años, en la ciudad de Lyon, en 2014 se trasladó a la diócesis de Savoie, un territorio mayoritariamente montañoso cercano a la frontera italiana, con alrededor de 60 estaciones de esquí y una notable escasez de sacerdotes. Allí asumió la parroquia de Bourg-Saint-Maurice, en el valle de la Tarentaise, conocido por estaciones como Les Arcs. Amante de la montaña y del esquí, también practica actividades como la escalada, el parapente y el ala delta, además de realizar largas caminatas.
Su iniciativa de ofrecer confesiones en los telesillas comenzó de forma espontánea cuando, durante una misa dominical previa a la Pascua, algunos esquiadores le pidieron confesarse. Al no disponer de tiempo, les citó al día siguiente en la base de las pistas. Allí, en el telesilla, escuchó confesiones discretas de seis o siete minutos, tras las cuales descendían juntos esquiando. Esta experiencia le resultó tan satisfactoria que la ha mantenido semanalmente, coordinando las citas para asegurar la asistencia y observando cómo la participación crece al contagiarse entre los esquiadores.
En su parroquia, Notre-Dame de l'Alliance, que abarca varias comunidades montañosas donde la población se duplica con la llegada de turistas, especialmente en temporada de deportes de invierno, Génin adapta su ministerio a las circunstancias. Define su confesionario al aire libre como “un confesionario abierto para un ministerio pastoral aireado”.
Además de las confesiones, dedica tiempo a acompañar a personas mayores o con discapacidad en el esquí, utilizando esquís tándem para compartir con ellos la experiencia de deslizarse por las pistas. Considera que esta actividad es una forma de transmitir alegría a quienes no pueden disfrutar del deporte por sí mismos.
Actualmente sigue con interés los preparativos de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 en Milán-Cortina, aunque no es aficionado a ver deportes por televisión. Para él, el deporte representa esfuerzo físico y entrega, y ve en esta cita una oportunidad para acercarse a personas que habitualmente no frecuentan la iglesia ni piensan en acudir a un sacerdote.
