El Papa León XIV mantuvo una audiencia privada con Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, en la que se abordaron temas sensibles relacionados con la salud y la ética.
El 9 de febrero de 2026, el Papa León XIV recibió en el Vaticano a Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien dirige la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2017. Este encuentro fue el primero de carácter oficial entre ambos, aunque Ghebreyesus ya había sido recibido en varias ocasiones por el Papa Francisco. La reunión se llevó a cabo a puerta cerrada y, según las imágenes oficiales, incluyó el intercambio habitual de obsequios.
Originario de Etiopía y miembro de la Iglesia Ortodoxa, Ghebreyesus, de 60 años, desempeñó un papel destacado durante la pandemia al promover la distribución masiva de vacunas para contener la expansión del virus, una postura que coincidió con la del Vaticano.
La OMS, bajo la dirección de Ghebreyesus, ha emitido documentos que abogan por la despenalización del aborto, considerándolo “fundamental para la salud de las mujeres y las niñas”. Estas directrices sugieren eliminar barreras para acceder al aborto, restringir la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios, suprimir los periodos de espera obligatorios y eliminar la necesidad de autorizaciones adicionales.
Además, el Programa de Reproducción Humana (HRP) de la ONU, vinculado a la OMS, publicó recientemente un artículo en el que sostiene que el aborto es un derecho integrado en la salud y los derechos sexuales y reproductivos.
En contraste, durante su intervención ante el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el Papa León XIV reflexionó sobre la objeción de conciencia de los médicos que se niegan a participar en procedimientos como el aborto o la eutanasia. El Santo Padre manifestó su rechazo a “cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo”, mencionando expresamente el aborto como una interrupción de una vida en crecimiento y una negativa a aceptar el don de la vida.
Asimismo, expresó la preocupación de la Santa Sede por los proyectos que buscan financiar la movilidad transfronteriza para facilitar el acceso al aborto seguro, calificándolos como motivo de inquietud.
