La Conferencia del Episcopado Mexicano exige investigación exhaustiva tras el crimen en región afectada por violencia criminal.
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El padre Román de la Cruz Hernández, de 48 años, fue asesinado el 15 de septiembre de 2026 en el estado de Hidalgo, México. Su cuerpo apareció junto a la carretera Tolago-Tetlapaya, en el límite entre los municipios de Lolotla y Tlanchinol, con múltiples heridas de bala. El crimen ha sacudido a la Iglesia local y ha provocado la reacción inmediata del episcopado mexicano.
El padre Román era párroco de la comunidad de Santa Cruz y pertenecía a la diócesis de Huejutla. Junto al cadáver, los agentes encontraron una pick-up Toyota Tacoma de color vinaccia con matrícula de Baja California y un cartel de cartón con un mensaje de carácter presuntamente intimidatorio. Las autoridades no han dado a conocer su contenido ni han señalado un móvil concreto para el asesinato.
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su indignación y su dolor por el crimen, y mostró su solidaridad con el obispo de Huejutla, José Hiraís Acosta Beltrán, y con toda la diócesis. En un comunicado firmado por Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, el organismo pidió a las autoridades una "investigación exhaustiva" que esclarezca los hechos y garantice una respuesta judicial rápida.
El obispo Acosta Beltrán pidió a los fieles que se abstuvieran de especular sobre el caso y dejaran trabajar a las autoridades competentes. "Dada la alarmante situación de violencia en nuestro país", añadió, "hacemos un llamamiento urgente a las autoridades para que se esclarezca este hecho y se haga justicia, evitando que este crimen y otros que han afectado a nuestra nación queden impunes".
La comunidad de Santa Cruz, donde el sacerdote ejercía su ministerio, tiene unos 1.500 habitantes y se asienta en una zona castigada por la violencia entre grupos criminales que se disputan el control de rutas de tráfico de combustible. Esa inseguridad ha llevado a la diócesis de Huejutla a alertar sobre intentos de extorsión a sacerdotes, cuyos teléfonos han sido hackeados para solicitar donaciones fraudulentas a los feligreses.
El padre Román de la Cruz Hernández nació el 28 de julio de 1978 en Mazahuacán, municipio de Lolotla, y fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006. Desde septiembre de 2024 ejercía como primer párroco diocesano de Santa Cruz, en Huejutla de Reyes, en la región de la Huasteca, y coordinaba además la Comisión para la Pastoral Profética de la diócesis.
El asesinato se produce en un país que figura entre los más peligrosos del mundo para los sacerdotes. En los últimos años, varios clérigos han sido asesinados en México, y la violencia contra miembros de la Iglesia no ha dejado de crecer. La comunidad eclesial lleva tiempo reclamando a las autoridades medidas eficaces que garanticen la seguridad de quienes sirven en las zonas más expuestas del país.
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