Durante el Ángelus dominical, el Papa León XIV reflexionó sobre el inicio de la predicación de Jesús según el Evangelio de Mateo, destacando aspectos esenciales de su misión.
El Santo Padre indicó que Jesús comenzó su mensaje en un momento complejo, marcado por la detención de Juan el Bautista. Lejos de ser un periodo de tranquilidad o éxito, esta etapa estuvo cargada de incertidumbre y oposición. No obstante, Jesús proclamó con firmeza: “El Reino de los Cielos está cerca”.
En su reflexión, el Papa León XIV animó a los fieles a considerar dos elementos esenciales de la misión de Jesús: el tiempo y el espacio en que ésta se inicia. Subrayó que no existen circunstancias ni lugares excluidos de la intervención divina. Incluso en situaciones de dificultad o pluralidad, el Evangelio puede renovarse y comenzar de nuevo.
El Pontífice explicó que muchas personas y comunidades creen que no es oportuno tomar decisiones importantes o anunciar el Evangelio cuando las condiciones no parecen favorables. Sin embargo, esta actitud puede conducir a la inacción. Por el contrario, el mensaje evangélico invita a confiar en la acción de Dios en todo momento, aunque no se perciba una preparación suficiente.
En cuanto al lugar donde Jesús inició su misión pública, León XIV destacó Cafarnaúm, en Galilea, una zona caracterizada por su diversidad cultural y religiosa, y no un centro religioso cerrado. Con esta elección, Jesús manifestó que su mensaje está dirigido a todos, sin exclusiones.
El Papa León XIV enfatizó que el Mesías, procedente de Israel, no se limitó a un ámbito étnico o religioso específico, sino que se acercó a las personas en sus entornos cotidianos, donde trabajan y se relacionan. Este aspecto desafía a los cristianos actuales a superar la tentación del aislamiento y a vivir y proclamar la fe en todas las dimensiones humanas, promoviendo así la fraternidad y la paz entre pueblos, culturas y religiones.
León XIV recordó que, al igual que los primeros discípulos —Simón Pedro, Andrés, Santiago y Juan—, los creyentes están llamados a responder con alegría y confianza a la llamada del Señor. Cada etapa y lugar de la vida está impregnado por la presencia y el amor de Dios. El Papa concluyó pidiendo a la Virgen María que conceda a todos una confianza profunda y acompañe a quienes buscan seguir a Cristo en las realidades concretas del mundo.
