El Papa Prevost subraya que el Evangelio exige asumir el riesgo de confiar, siguiendo el ejemplo de Jesús.
La predicación pública de Jesús comenzó en Cafarnao, en Galilea, una región caracterizada por su diversidad cultural y religiosa, según explicó el Papa Prevost. Este contexto invita a los creyentes a abandonar espacios seguros y a reconocer que cada momento y lugar de la existencia están marcados por la presencia y el amor divinos.
El Papa Prevost señaló que Jesús inició su misión tras conocer la detención de Juan Bautista, optando por actuar en un momento que podría sugerir cautela. Su decisión de acercar la "buena noticia" del Reino de Dios en tiempos oscuros y ante resistencias internas legítimas constituye un llamamiento a adoptar su estilo: valentía para anunciar a Cristo sin esperar condiciones más propicias.
El Santo Padre advirtió que el peligro reside en quedar paralizados por la indecisión o excesiva precaución, cuando el Evangelio demanda precisamente el riesgo de la confianza. Dios obra en todo tiempo, y cualquier instante es adecuado para el Señor, incluso si no nos sentimos preparados o la situación parece desfavorable.
Jesús, aunque procede de Israel, trasciende las fronteras de su tierra para proclamar un Dios cercano a todos, sin exclusiones, que no se dirige únicamente a los puros, sino que se involucra en las realidades y relaciones humanas. Por tanto, los cristianos deben superar la tentación de encerrarse, pues el Evangelio debe ser anunciado y vivido en toda circunstancia y entorno, actuando como fermento de fraternidad y paz entre personas, culturas, religiones y pueblos.
