El Papa León XIV presidió en la Capilla Sixtina la primera Misa del Bautismo del Señor de su pontificado, durante la cual administró el sacramento a 20 recién nacidos hijos de empleados del Vaticano.
Durante la celebración, el Santo Padre administró el Bautismo a veinte niños nacidos de trabajadores del Vaticano, manteniendo la tradición iniciada en 1981 por el Papa Juan Pablo II. La ceremonia tuvo lugar en la Capilla Sixtina y formó parte de la Misa del Bautismo del Señor.
En su homilía, León XIV subrayó que este sacramento representa la entrada de Jesús en la historia y un encuentro personal con cada individuo, “con corazón abierto y humilde”. Explicó que Jesús “busca nuestro mirar con el suyo, lleno de amor, y dialoga con nosotros, revelándonos la Palabra de la salvación”, inaugurando así “un tiempo nuevo e inesperado”.
El Papa recordó que Juan Bautista reconoció esta novedad y preguntó: “¿Yo necesito ser bautizado por ti, y tú vienes a mí?” Con esta pregunta, Jesús se sitúa en un lugar inesperado: “Él es el Santo entre los pecadores, que quiere habitar entre nosotros sin mantener distancia, asumiendo, por el contrario, hasta el final todo lo que es humano”.
León XIV destacó que el bautismo realizado por Juan en el Jordán simboliza un nuevo signo de muerte y resurrección, perdón y comunión. “Este es el Sacramento que celebramos hoy para estos niños: porque Dios los ama, se convierten en cristianos, nuestros hermanos y hermanas”, afirmó.
Dirigiéndose a los padres, el Papa resaltó la responsabilidad y el valor de transmitir la fe desde el inicio de la vida. Señaló que, así como ellos les dieron la vida a sus hijos, ahora les entregan el sentido para vivirla: la fe. Añadió que cuando algo es esencial, se procura entregarlo a quienes se ama, como ocurre con la ropa y la comida para los niños. Sin embargo, la fe es aún más fundamental, “porque con Dios la vida encuentra la salvación”. Además, “el amor providente de Dios por sus hijos se manifiesta a través de los padres, que piden fe para sus hijos”.
El Papa anticipó que llegará el momento en que los hijos “serán pesados para ser sostenidos en brazos; y llegará también el día en que serán ellos quienes sostendrán a sus padres”. Deseó que el Bautismo fortalezca los vínculos familiares y “santifique en todo tiempo a todas sus familias, dando fuerza y constancia al afecto que los une”.
Para concluir, explicó el significado de los gestos realizados durante el bautismo: el agua de la pila bautismal como purificación del Espíritu de todo pecado; la túnica blanca como nueva vestimenta concedida por Dios Padre para la celebración eterna de su Reino; y la vela encendida del cirio pascual, símbolo de la luz de Cristo resucitado que ilumina el camino de la fe. Dirigió una exhortación a los padres para que continúen acompañando la vida de fe de sus hijos, deseando que el Señor guíe siempre sus pasos.
