El Vaticano reconoce un milagro eucarístico en la India

El Vaticano reconoce un milagro eucarístico en la India

El Vaticano ha reconocido oficialmente como milagro eucarístico el suceso ocurrido en la Iglesia de Cristo Rey de Vilakkannur, en Kerala, al sur de la India, el 15 de noviembre de 2013.

El anuncio lo realizó el arzobispo Joseph Pamplany, de Tellicherry, durante una visita a la misma iglesia donde se produjo el fenómeno. Según explicó, la comunicación de la Santa Sede llegó a través del arzobispo Leopoldo Girelli, Nuncio Apostólico en la India, y la proclamación solemne tendrá lugar en una misa especial el 31 de mayo, presidida por el propio nuncio.

El hecho se remonta a una misa matutina del 15 de noviembre de 2013. Mientras el Padre Thomas Pathickal elevaba la Hostia consagrada en el altar, comenzó a aparecer una imagen: primero como una mancha y, después, con un brillo creciente hasta formar lo que los presentes interpretaron como un rostro humano. El sacerdote se detuvo y los fieles se arrodillaron. Con el paso del tiempo, ese rostro —identificado por testigos como el rostro de Cristo— atrajo a miles de personas. En los días posteriores a aquella misa, la aldea recibió una afluencia de peregrinos que colapsó las carreteras, y fue necesaria la intervención de la policía para controlar a la multitud.

Las autoridades eclesiásticas custodiaron la hostia e iniciaron una investigación teológica y científica, siguiendo los protocolos del Vaticano para el discernimiento de presuntas manifestaciones sobrenaturales. Entre 2018 y 2020, la hostia regresó a la Iglesia de Cristo Rey para su veneración pública y, más tarde, quedó confiada al entonces Nuncio Apostólico, el arzobispo Giambattista Diquattro. El reconocimiento llegó tras años de análisis, oración y discernimiento.

El caso de Vilakkannur se presenta como distinto de otros milagros eucarísticos documentados, en los que se ha informado de sangrado en la hostia y de pruebas científicas que han señalado, con frecuencia, la presencia de tejido cardíaco humano y el grupo sanguíneo AB, en consonancia con resultados atribuidos al Santo Sudario de Turín. En este episodio, no se menciona sangre ni tejido, sino la aparición de un rostro en el pan. Durante el anuncio, el arzobispo Pamplany subrayó que el milagro no es una condición para la fe. «La Presencia Real de Cristo en la Eucaristía es un dogma, no una deducción basada en signos», afirmó. «El milagro puede ayudar a despertar o reavivar la fe, pero la verdad de la Eucaristía se basa en las mismas palabras de Cristo».

El texto recuerda también que el Catecismo de la Iglesia Católica enseña que Cristo está presente en la Eucaristía «verdadera, real y sustancialmente»: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, y añade que cada misa es, en esencia, un milagro. En ese marco, el relato sitúa Vilakkannur dentro de una tradición que incluye Lanciano (siglo VIII), Bolsena (1263) y casos más recientes como Buenos Aires (década de 1990), Tixtla, México (2006), y las ciudades polacas de Sokółka y Legnica (2008 y 2013). Según el texto, en esos episodios el milagro no modificó la teología, sino que la iluminó.

La crónica concluye que lo singular de Vilakkannur es la discreción del signo, que el texto vincula con las palabras de los discípulos de Emaús: «¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros?»

Comentarios
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Irene Sánchez
1 hora hace
El reconocimiento de este milagro eucarístico en India resuena con la larga historia de fenómenos similares que han buscado reforzar la fe. Sin embargo, resulta problemático que la iglesia continúe utilizando estas manifestaciones para validar dogmas sin cuestionar su impacto en una sociedad cada vez más escéptica. ¿Realmente estamos dejando espacio para un diálogo crítico sobre la fe y la experiencia religiosa?
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