El Papa León XIV destacó la importancia del servicio público y la colaboración entre Estado e Iglesia durante su encuentro con los prefectos de la República Italiana.
Durante la audiencia del 16 de febrero, el Santo Padre subrayó que “servir a la Nación significa dedicarse con mente clara y conciencia íntegra a la colectividad, es decir, al bien común del pueblo italiano”. En su intervención, recordó la figura de su Patrono, san Ambrosio de Milán, quien ejemplifica la unión entre el Estado y la Iglesia al haber pasado de prefecto de Milán, antigua capital imperial, a obispo por aclamación popular. Según explicó, Ambrosio transformó su función pública al poner la autoridad espiritual al servicio del pueblo.
El Obispo de Roma estableció un paralelismo entre el rol de los prefectos y el ministerio episcopal, señalando que tanto los habitantes de Roma como los seguidores de Jesús estaban organizados en diócesis. Esta conexión histórica, afirmó, sigue definiendo la misión actual de los prefectos, que consiste en garantizar el orden público y la seguridad de todos los ciudadanos.
El Papa León XIV enfatizó que, en un contexto marcado por conflictos y tensiones internacionales, proteger el bien común resulta fundamental. Este bien no se limita a lo material, sino que abarca el patrimonio moral y espiritual de la República Italiana, valores que encuentran en la convivencia civil el mejor terreno para su desarrollo y difusión.
Al cuidar la armonía social, el prefecto contribuye a preservar la libertad y los derechos irrenunciables de la ciudadanía. Este servicio beneficia a toda la población, especialmente a los sectores más vulnerables: los pobres reciben mayor acogida, los ancianos disfrutan de mayor tranquilidad y se mejoran los servicios para familias, enfermos y jóvenes.
El Santo Padre también destacó que el orden público no se restringe a combatir la criminalidad o prevenir disturbios, sino que requiere un compromiso decidido contra las formas de violencia, falsedad y vulgaridad que dañan el tejido social. La alta responsabilidad de los prefectos implica un “doble testimonio”: la cooperación entre los distintos órganos y niveles administrativos del Estado, y la combinación de responsabilidad profesional con conducta de vida.
En este sentido, el Papa León XIV expresó su deseo de que la autoridad de los prefectos contribuya a mejorar la burocracia, fomentando un cuidado más virtuoso de la sociedad. En situaciones de emergencia, calamidades o peligros, su labor permite manifestar plenamente los valores de solidaridad, valentía y justicia que distinguen a la República Italiana.
El Pontífice también abordó la dimensión ética del servicio de los prefectos, que incluye los retos planteados por las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, actualmente aplicada en la administración pública. Subrayó que estas herramientas deben gestionarse con atención para proteger los datos personales y beneficiar a toda la sociedad, evitando apropiaciones elitistas.
Antes de concluir su discurso, el Papa León XIV aseguró a los prefectos que pueden contar siempre con la colaboración y el respeto de la Iglesia, al fomentar un estilo de ciudadanía consciente, honesta y activa. Destacó que las relaciones constructivas con los obispos diocesanos facilitan la acogida de migrantes y el apoyo a los necesitados, además de la gestión de asuntos prácticos como las fábricas eclesiásticas. La fe cristiana y los valores religiosos que representa contribuyen al desarrollo cultural y social de Italia.
