El Papa León XIV ha confiado este jueves las obras de caridad del Vaticano a un compañero agustiniano, marcando una continuidad con el legado del Papa Francisco, quien había elevado esta labor centenaria a un papel de acción y relevancia.
En una decisión que refuerza la línea de continuidad en la gestión de la caridad vaticana, el Papa León XIV ha nombrado al arzobispo Luis Marín de San Martín, un español perteneciente a su orden religiosa y actual subsecretario de la oficina del sínodo en el Vaticano, como su nuevo limosnero y prefecto de la oficina de caridad del Vaticano.
Marín sustituye al cardenal polaco Konrad Krajewski, de 62 años, quien asumirá el cargo de arzobispo de Lodz, en Polonia, su archidiócesis natal que ha estado vacante durante un año.
El Papa Francisco redefinió el papel del limosnero del Vaticano, encargando a Krajewski que actuara como una extensión práctica de sus propios actos de caridad, que ya no podía realizar personalmente como pontífice.
Krajewski se convirtió en uno de los funcionarios más visibles del Papa Francisco, instalando duchas para personas sin hogar alrededor de la Plaza de San Pedro, acompañando al Papa en audiencias públicas y liderando donaciones del Vaticano que iban desde ambulancias para Ucrania hasta vacunas contra el COVID-19 para un grupo de prostitutas transgénero.
En una de sus acciones más destacadas, viajó a Lesbos, Grecia, para traer refugiados a Roma y proporcionó 1,600 tarjetas de llamadas gratuitas a migrantes recién llegados a la isla de Lampedusa, permitiéndoles comunicarse con sus familias y confirmar que habían sobrevivido a la peligrosa travesía por el Mediterráneo.
La figura del limosnero del Vaticano tiene una larga historia que se remonta a siglos atrás. Se menciona en una bula papal del Papa Inocencio III en el siglo XIII, y fue el Papa Gregorio X, que gobernó entre 1271 y 1276, quien organizó esta función como una oficina oficial de caridad de la Santa Sede.
Antes de la llegada de Krajewski, el limosnero solía ser un diplomático veterano del Vaticano que se encontraba en sus últimos años de servicio antes de poder retirarse a los 75 años. Sin embargo, Francisco transformó este cargo en una posición mucho más dinámica, incorporando a guardias suizos fuera de servicio para entregar comidas a personas sin hogar en noches frías y emitir cheques a personas necesitadas en nombre del Papa.
La oficina financia sus actividades mediante la producción de pergaminos papales, certificados artesanales con una fotografía del Papa que los fieles pueden adquirir para ocasiones especiales, como bodas, bautizos o ordenaciones sacerdotales, con el nombre del destinatario y una bendición apostólica escrita en caligrafía.
