El historiador José Luis González Gullón defiende que el mensaje del Opus Dei es exclusivamente espiritual y carece de un programa político.
En una reciente entrevista, el profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz y autor del libro "Opus Dei. Una Historia", José Luis González Gullón, aborda la trayectoria y la esencia de la Obra, que sigue generando controversia casi un siglo después de su fundación por San Josemaría Escrivá. La discusión gira en torno a si el Opus Dei es un movimiento espiritual o una red de influencia en la sociedad.
González Gullón sostiene que el Opus Dei es un camino cristiano que invita a cada persona a unirse a Jesús en su vida cotidiana. Según él, la verdadera herencia de la Obra radica en las vidas de aquellos que han vivido su espíritu, incluyendo a figuras como san Josemaría, el beato Álvaro del Portillo y la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, así como a miles de personas que continúan haciéndolo hoy.
Respecto a la relación histórica entre el Opus Dei y el poder político, el historiador señala que, aunque algunos han presentado a la Obra como un brazo político del régimen franquista, su mensaje siempre ha sido espiritual. A lo largo de su historia, el Opus Dei ha llevado su mensaje a diversas culturas y países, siguiendo las directrices de la jerarquía eclesiástica. González Gullón destaca que san Josemaría enfatizaba que la Obra no tenía un programa político y que sus miembros tenían diversas afiliaciones políticas, promoviendo la libertad personal en la acción política.
La cuestión de la secrecía interna del Opus Dei también ha sido objeto de críticas. El historiador explica que san Josemaría creía que la evangelización debía realizarse en el entorno cotidiano de cada persona, lo que justifica cierto nivel de discreción en las actividades de la organización. Sin embargo, asegura que, tras convertirse en prelatura personal, la transparencia ha aumentado, con información accesible sobre las autoridades y actividades en su sitio web.
En 1986, el Opus Dei fue objeto de una interpelación parlamentaria en Italia, un hecho que González Gullón considera más relacionado con el papel de la Iglesia Católica en la sociedad civil que con la Obra en sí. En un contexto de polarización internacional, la figura de Juan Pablo II estaba bajo ataque, lo que también afectó el clima político italiano.
El historiador refuta la idea de que el Opus Dei sea un movimiento exclusivo de las élites, señalando que sus actividades de evangelización han llegado a todos los estratos sociales. Destaca la creación de escuelas profesionales y la inclusión de personas de diversos orígenes en la Obra, como es su propio caso familiar.
En cuanto a la beatificación de san Josemaría en 1992, González Gullón menciona que fue un momento controvertido, marcado por campañas mediáticas que se desvanecieron tras su proclamación como beato por Juan Pablo II. El análisis de estas controversias se presenta en su libro, que busca ofrecer una visión sin filtros de la historia del Opus Dei.
Finalmente, el historiador reflexiona sobre la representación del Opus Dei en la literatura y el cine, indicando que, aunque a veces se presenta de manera distorsionada, hoy en día existe información fiable sobre su carisma y su historia. Mirando hacia el futuro, González Gullón concluye que el papel del Opus Dei será ayudar a las personas a reconocer su vocación divina, lo que otorga sentido a sus vidas y se manifiesta especialmente en el ámbito familiar.
