Tres cardenales piden a Trump evitar la guerra en su política exterior

Tres cardenales piden a Trump evitar la guerra en su política exterior

Tres cardenales estadounidenses han solicitado a la administración Trump que modifique sus estrategias de política exterior para evitar amenazas a la paz mundial.

Los cardenales Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago; Robert McElroy, arzobispo de Washington; y Joseph W. Tobin, arzobispo de Newark, emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron el uso de la guerra como instrumento para intereses nacionales limitados y afirmaron que la acción militar debe considerarse únicamente como último recurso en situaciones extremas, no como una política habitual.

En su comunicado, los purpurados expresaron su respaldo a la visión del Papa León XIV para establecer una política exterior estadounidense basada en principios morales auténticos, centrada en la protección del derecho a la vida, la libertad religiosa y la promoción de la dignidad humana, especialmente mediante la ayuda económica.

Los cardenales señalaron que en 2026 Estados Unidos se encuentra inmerso en un debate profundo sobre la base moral de sus acciones internacionales, marcado por conflictos en Venezuela, Ucrania y Groenlandia, que ponen en cuestión el uso de la fuerza militar y el significado de la paz. Destacaron que los derechos soberanos de los pueblos a la autodeterminación parecen frágiles en un mundo cada vez más convulso y que el equilibrio entre el interés nacional y el bien común se presenta en términos polarizados.

El arzobispo Robert McElroy explicó que la doctrina social católica demuestra que cuando el interés nacional excluye la solidaridad entre naciones y la dignidad humana, se genera sufrimiento y se atenta contra la paz justa que beneficia a todos y es voluntad de Dios. Por su parte, el arzobispo Blase J. Cupich afirmó que, como pastores, no pueden permanecer indiferentes ante decisiones que condenan a millones a vidas precarias, y subrayó la importancia de aplicar las enseñanzas del Papa León XIV en la conducción del país y sus líderes.

El arzobispo Joseph W. Tobin advirtió que las crecientes amenazas y conflictos armados pueden destruir las relaciones internacionales y sumir al mundo en un sufrimiento incalculable.

El comunicado se produce en un contexto de tensión creciente debido a la intención de la administración Trump de adquirir Groenlandia, lo que ha generado rechazo tanto en la isla como entre los aliados europeos. El 85 % de la población groenlandesa se opone a formar parte de Estados Unidos, y más del 70 % de los estadounidenses rechaza la idea de la anexión.

El presidente Trump ha defendido la necesidad de controlar Groenlandia como medida frente a las reclamaciones de China y Rusia, destacando su valor estratégico y los recursos naturales que se presumen bajo el hielo. Sin embargo, críticos consideran que esta iniciativa viola la carta de la ONU y representa un uso innecesario del poder militar estadounidense, dado que existen acuerdos que permiten la restauración de bases militares y la participación en la exploración comercial de recursos.

Ante las amenazas sin precedentes a un aliado de la OTAN, países como Francia, Alemania, Reino Unido, Noruega, Suecia y Países Bajos enviaron tropas a Groenlandia tras conversaciones entre representantes de Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos, que evidenciaron un desacuerdo fundamental sobre el futuro de la isla ártica.

La Casa Blanca calificó las próximas reuniones con funcionarios daneses y groenlandeses como “conversaciones técnicas” sobre un “acuerdo de adquisición”, lo que sorprendió a los representantes de Dinamarca y Groenlandia, quienes mantienen su compromiso con el diálogo.

El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, expresó el 15 de enero que “Groenlandia no está en venta” y afirmó con claridad: “Groenlandia no quiere ser propiedad de Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada desde Estados Unidos. Groenlandia no quiere formar parte de Estados Unidos.”

En su discurso ante el cuerpo diplomático de la Santa Sede el 6 de enero, el Papa León XIV advirtió sobre el debilitamiento de las instituciones multilaterales que han mantenido la paz desde la creación de la ONU en 1945. Señaló que la diplomacia basada en el diálogo y el consenso está siendo reemplazada por una diplomacia fundamentada en la fuerza, ya sea por individuos o grupos aliados, y que la guerra ha regresado con un “entusiasmo por la guerra” en expansión.

El pontífice recordó que el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a las naciones usar la fuerza para violar las fronteras de otros países, ha sido completamente socavado. Además, afirmó que la paz ya no se busca como un bien deseable en sí misma ni como “el establecimiento del universo ordenado querido por Dios con una forma más perfecta de justicia entre hombres y mujeres”, sino que se persigue mediante armas como condición para imponer el propio dominio.

El Santo Padre reiteró que “la protección del derecho a la vida constituye la base indispensable para todos los demás derechos humanos” y señaló que el aborto y la eutanasia destruyen ese derecho. También destacó la necesidad de la ayuda internacional para proteger los elementos centrales de la dignidad humana, amenazados por la reducción o eliminación de las contribuciones de los países ricos a los programas humanitarios. Finalmente, alertó sobre las crecientes violaciones de la libertad de conciencia y religiosa en nombre de una pureza ideológica o religiosa que aplasta la libertad misma.

Los cardenales afirmaron que acogen esta visión para establecer una política exterior estadounidense verdaderamente moral, que promueva una paz justa y duradera, como la proclamada por Jesús en el Evangelio, y que renuncie a la guerra como instrumento habitual de política nacional.

Reconocieron que el debate nacional sobre la política exterior está marcado por la polarización, el partidismo y los intereses económicos y sociales estrechos, y subrayaron que las enseñanzas del Papa León XIV ofrecen un prisma para elevar ese debate a un nivel superior, al que se dedicarán en los próximos meses a predicar, enseñar y defender.

Comentarios
0
Pedro Franco
2 minutos hace
La historia está llena de disputas territoriales que han desencadenado guerras innecesarias, y hoy el intento de Trump de adquirir Groenlandia refleja esa trágica repetición. La voz de los cardenales destaca la urgencia moral en la política exterior, recordándonos que el poder militar no puede ser el primer recurso; una visión expansiva y respetuosa hacia los derechos de los pueblos es vital para construir un futuro pacífico y solidario.
Like Me gusta Citar
Escribir un comentario

Enviar

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.

Hasta luego