Más de 160 cristianos fueron secuestrados durante un ataque a dos iglesias en un pueblo aislado del Estado de Kaduna, en el norte de Nigeria.
El asalto se produjo el domingo cuando un grupo numeroso de hombres armados rodeó los edificios religiosos, bloqueó las vías de acceso y sacó por la fuerza a los fieles, que fueron trasladados a la zona boscosa cercana. El ataque tuvo lugar durante las celebraciones religiosas y, hasta el momento, no se han registrado reivindicaciones ni demandas de rescate.
Este suceso se enmarca en un contexto de inseguridad creciente en Nigeria, donde los ataques y secuestros contra comunidades religiosas se han intensificado. Según un informe de Open Doors, Nigeria es el epicentro mundial de la violencia contra los cristianos, con 3.490 víctimas mortales por motivos de fe en 2025, lo que representa aproximadamente el 70 % del total global. El país figura entre aquellos con un nivel “extremo” de persecución, junto a otros afectados por conflictos, inestabilidad política y la presencia de grupos yihadistas.
En las últimas semanas, se han incrementado los secuestros de sacerdotes, fieles y estudiantes, como el asalto a una escuela católica en el Estado de Níger, donde más de 300 alumnos y profesores fueron retenidos en noviembre pasado, o los ataques contra iglesias y comunidades cristianas en los Estados de Kebbi, Kwara y Ekiti. La violencia afecta especialmente a mujeres y menores, según el mismo informe.
Kaduna es una de las regiones más inestables del centro-norte de Nigeria y se sitúa en una franja de transición entre el norte mayoritariamente musulmán y el sur predominantemente cristiano. Esta zona sufre con frecuencia la acción de grupos criminales y milicias armadas que aprovechan la débil presencia estatal en áreas rurales.
En la misma región, se confirmó la liberación del padre Bobbo Paschal, párroco de la iglesia de Santo Esteban en el área de gobierno local de Kagarko. Fue secuestrado en la residencia parroquial la noche del 17 de noviembre y quedó en libertad el 17 de enero tras dos meses de cautiverio, según informó la arquidiócesis de Kaduna. Durante el ataque, los asaltantes mataron al hermano del sacerdote.
