La arquidiócesis de Caracas niega chantaje político en el caso de Mariana González

La arquidiócesis de Caracas niega chantaje político en el caso de Mariana González

La arquidiócesis de Caracas rechaza las acusaciones de chantaje político contra Mariana González de Tudares.

El arzobispo metropolitano de Caracas, Dom Raúl Biord Castillo, emitió un comunicado el 20 de enero de 2026 en el que niega rotundamente las denuncias de chantaje político dirigidas contra la arquidiócesis. Según el prelado, “en ningún momento se realizó en la arquidiócesis ninguna ‘chantaje’ o presión a familiares de detenidos ni a nadie”.

La arquidiócesis subrayó su trayectoria histórica en la mediación a favor de presos políticos, indicando que “atendemos a numerosos familiares de presos políticos, a quienes acompañamos pastoralmente, sin otro interés que procurar su bienestar”. Además, expresó comprensión por el sufrimiento de Mariana González de Tudares y respaldó su solicitud para la liberación de su esposo, reiterando que las puertas del arzobispado permanecen abiertas para quienes necesiten ayuda.

Mariana González de Tudares, hija del candidato presidencial opositor Edmundo González Urrutia, denunció haber sido víctima de tres episodios de chantaje. Afirmó que estas presiones provinieron de personas vinculadas tanto a las autoridades del país como a la Iglesia, además de individuos que aseguraban representar organizaciones importantes. Según su testimonio, en una reunión coordinada por la arquidiócesis, funcionarios del régimen le pidieron que persuadiera a su padre para que renunciara a sus aspiraciones políticas a cambio de la liberación de su esposo, Rafael Tudares Bracho.

Rafael Tudares fue condenado a 30 años de prisión por terrorismo y conspiración. Dado que no participaba públicamente en actividades políticas, organizaciones de derechos humanos interpretan su encarcelamiento como una forma de presión política contra su suegro, Edmundo González Urrutia, considerado por muchos como el ganador de las elecciones presidenciales de 2024. Tras más de un año detenido, su esposa pudo visitarlo por primera vez la semana pasada.

El 22 de enero, tras la denuncia, Mariana González de Tudares informó en la red social X que “tras 380 días de detención arbitraria e injusta y después de haber sufrido durante más de un año una situación inhumana de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho regresó a casa esta madrugada”.

La designación de Dom Raúl Biord como arzobispo de Caracas, ocurrida hace aproximadamente un año y medio, estuvo rodeada de controversias. Fuentes vaticanas consultadas por el sitio The Pillar Catholic señalaron que su nombramiento buscaba evitar el veto del gobierno venezolano y prevenir un estancamiento similar al que se produjo cuando el cardenal Baltazar Porras ejerció como administrador apostólico durante casi cinco años hasta que el régimen permitió finalmente su nombramiento como arzobispo.

El contraste con su predecesor, el cardenal Baltazar Porras, conocido por su postura crítica hacia el régimen chavista, resulta notable. Según fuentes de la arquidiócesis, Dom Biord retiró el apoyo financiero y el derecho a residencia oficial de Porras como arzobispo emérito, obligándole a residir en una parroquia de Caracas. En diciembre pasado, el cardenal Porras sufrió la retención de su pasaporte en el aeropuerto de Maiquetía al intentar viajar a España vía Colombia, permaneciendo retenido varias horas, hecho interpretado por sus críticos como una represalia política.

Imágenes de Dom Biord sonriendo junto a Nicolás Maduro en una reunión en agosto de 2024, junto a una misa reciente en la que se rezó por la liberación de Maduro y una directriz interna de “política cero” respecto a denuncias sobre la situación del país, han generado especulaciones sobre una posible colaboración excesiva con el gobierno.

Un funcionario del Vaticano declaró a The Pillar que “Biord fue nombrado en Caracas porque era un obispo joven en una diócesis que hacía tiempo no tenía un proyecto a largo plazo y porque no sería vetado por el gobierno venezolano. Pero ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias ni comprender la dimensión profética de su ministerio”.

Comentarios
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Vicente Cuevas
2 dias hace
La historia reciente de la Iglesia en Venezuela muestra cómo la política y la religión a menudo se entrelazan de manera peligrosa. La negación del arzobispo Biord sobre el chantaje político en el caso de Mariana González resuena como un eco de una complicidad sutil que parece aceptarse para evitar conflictos con el régimen. Esta situación pone en evidencia la necesidad urgente de una postura más ética y menos complaciente dentro de las instituciones que deberían abogar por los derechos humanos.
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