En Canadá, un proyecto de ley liberal que podría llevar a la criminalización de la expresión y las creencias religiosas ha avanzado sin oposición significativa, lo que ha generado preocupación entre diversos sectores de la sociedad.
Recientemente, se ha detenido el debate sobre el proyecto de ley C-9, conocido como la "Ley contra el odio", que ha sido respaldado por los diputados del Partido Liberal y el Bloque Quebequés, quienes votaron 186 a 144 para finalizar las discusiones. Este proyecto, que busca restringir la libertad de expresión, ha encontrado una fuerte resistencia entre los canadienses de fe, quienes temen que su aprobación afecte la protección de sus convicciones religiosas, especialmente en temas relacionados con la comunidad LGBT. Tal y como recoge lesalonbeige.fr.
Se espera que la Cámara de los Comunes apruebe el proyecto de ley a finales de esta semana, tras lo cual será enviado al Senado, donde se anticipa que será ratificado sin un debate significativo. David Cooke, director de campañas de Campaign Life Coalition, ha expresado su preocupación, afirmando que la ley resultará en la persecución de cristianos canadienses que citen la Biblia en cuestiones de vida y familia.
Cooke advierte que "este proyecto de ley sin duda llevará a la persecución de los cristianos canadienses que utilizan las Escrituras para defender el plan de Dios sobre el matrimonio, el género y la sacralidad de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural". Además, ha señalado que ya se han dado casos de predicadores y activistas cristianos que han sido objeto de atención por parte de fiscales que se oponen a la difusión de la fe entre personas homosexuales, transgénero y drag queens. Con la implementación de la ley C-9, se eliminará el requisito de consentimiento del fiscal general, lo que permitirá a cualquier agente de policía presentar cargos basándose en simples denuncias del público.
Los diputados del Partido Conservador han criticado la intención de los liberales de "censurar" el debate sobre esta legislación. Recientemente, el gobierno del primer ministro Mark Carney aprobó un enmienda que elimina una excepción religiosa, lo que ha sido condenado por la Conferencia de Obispos Católicos de Canadá, quienes han emitido una carta abierta solicitando la retirada de dicha enmienda.
En la carta, se argumenta que calificar el aborto como lo que realmente es —el asesinato de un ser humano— podría interpretarse como un ataque hacia las mujeres. Asimismo, se señala que afirmar que las mujeres transgénero, es decir, hombres biológicos, deberían ser excluidas de los baños y espacios deportivos destinados a mujeres podría ser visto como una forma de odio hacia las personas trans.
La situación en Canadá refleja un creciente debate sobre la libertad de expresión y la protección de las creencias religiosas, un tema que sigue generando divisiones en la sociedad. La información sobre este asunto ha sido reportada por lesalonbeige.fr.
