Polémica por escritos del obispo Alejandro Labaka tras ser declarado “Venerable” por León XIV

Polémica por escritos del obispo Alejandro Labaka tras ser declarado “Venerable” por León XIV

Informes recientes revelan comportamientos controvertidos de un obispo declarado “Venerable” por el Papa León XIV, relacionados con su convivencia con jóvenes indígenas en la Amazonia.

En mayo de 2025, el Papa León XIV concedió el título de “Venerable” a monseñor Alejandro Labaka y a la hermana Inés Arango Velásquez, con quien colaboró estrechamente. Según InfoCatólica, en los escritos autobiográficos de Labaka se describen prácticas sexuales desordenadas entre los jóvenes Huaorani, incluyendo un episodio en el que el obispo permitió que un joven indígena tocara sus genitales.

En la Crónica Huaorani, Labaka relató que los jóvenes mostraban una actitud juguetona y expresaban con palabras y gestos la unión sexual, permitiendo tocamientos en sus genitales. Comentó que estas acciones confirmaban que las reacciones masculinas eran iguales entre ellos y los Huaorani, aunque aseguró que no hubo insistencia que provocara una contaminación moral. Intentó actuar con naturalidad, reír con ellos y disuadirlos del juego.

Este comportamiento se produjo en un contexto en el que Labaka vivía habitualmente desnudo con los Huaorani para adaptarse a su cultura. En su crónica explicó que, al igual que ellos, solía estar sin ropa. En lugar de considerar la enseñanza católica sobre la necesidad del vestido tras el pecado original, afirmó que los Huaorani no requerían ropa debido a su “moralidad natural”.

Escribió: “¡Bendito nudismo de los Huaorani, que no necesitan ropa para salvaguardar sus normas de moralidad natural!” y afirmó que Dios había preservado en ese pueblo un modo de vida y una moralidad natural semejante a la del Paraíso antes del pecado, calificando su cultura como poseedora de una “madurez sexual extraordinaria”.

Sin embargo, esta visión contrasta con su propia descripción de la experimentación sexual desordenada entre los jóvenes. En la Crónica Huaorani, observó la facilidad con que los varones se excitaban mutuamente, describiendo estas prácticas como rituales casi generalizadas, además de otros juegos con connotaciones homosexuales durante las reuniones familiares. Para adaptarse a esta realidad, relató que se bañaba con ellos o a su vista, realizando un aseo completo como adulto y permitiendo que los jóvenes satisficieran su curiosidad tocándole y observándole.

Labaka también confesó haber compartido la cama desnudo con un joven que anteriormente había hecho intentos homosexuales provocativos. Detalló que Peigo, un joven Huaorani, se quedó sin hamaca y se acercó a su cama. Aunque en días anteriores lo había rechazado por temor a sus gestos y avances, esta vez decidió compartir la cama bajo la misma mosquitera, aplicando la idea de “aceptar todo, excepto el pecado”.

El sacerdote Dave Nix criticó duramente a Labaka por permitir el contacto genital con un menor, señalando que el adulto siempre es el agresor en estas situaciones, independientemente de la actitud que adopte. Por su parte, Chris Jackson afirmó que la obligación de evitar el escándalo no desaparece por diferencias culturales y que un misionero puede adaptarse a costumbres, pobreza o peligros, pero no debe legitimar condiciones que propicien el pecado sexual, especialmente ante jóvenes.

Jackson calificó la conducta descrita como “gravemente desordenada y escandalosa” y destacó que la forma en que se narra, como si el problema fuera mantener la compostura al ser tocado, revela una corrupción profunda. Añadió que los santos no juegan con el fuego ni llaman “inculturación” al humo que este produce.

Estos escritos autobiográficos ponen en duda que la labor de Labaka en la Amazonia tuviera un propósito verdaderamente misionero y evangelizador. InfoCatólica informó que él mismo reconoció no buscar evangelizar, sino “recibir de ellos todas las ‘semillas de la Palabra’ ocultas en su vida real y en su cultura, donde habita el Dios desconocido”.

Monseñor Labaka fue asesinado en 1987 junto a la hermana Velásquez por nativos de la Amazonia ecuatoriana.

Comentarios
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Diego Mora
4 horas hace
El título de "Venerable" no debería ser un escudo para encubrir comportamientos inaceptables. La narrativa de Labaka, que trivializa el contacto genital con jóvenes indígenas, plantea una pregunta crucial: ¿qué dice la Iglesia sobre esto? No basta con miradas comprensivas; se necesita acción y una rectificación clara de estos episodios.
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