Por su interés, destacamos una artículo de opinión publicada hoy en tribunechretienne.com.
Un reciente informe publicado por el medio Tribune Chrétienne critica duramente a UNICEF, acusando a la organización de promover una ideología que consideran perjudicial para los niños. Según el artículo, UNICEF estaría utilizando su prestigio como organización humanitaria para difundir ideas que banalizan la homosexualidad, el transgénero, la masturbación y el aborto, presentándolos como derechos y comportamientos naturales. Este enfoque, según los críticos, se aleja de la misión original de UNICEF de proteger a los niños más vulnerables y, en cambio, busca adoctrinarlos desde una edad temprana.
El informe del Center for Family and Human Rights (C-Fam) señala que UNICEF destina cientos de millones de dólares anualmente a la difusión de contenidos sexuales explícitos dirigidos a menores. Estos contenidos se distribuyen a través de folletos, plataformas en línea y programas de "educación sexual integral". Un ejemplo de ello es una guía destinada a niños de entre 10 y 14 años, en la que se afirma que "todas las orientaciones sexuales son naturales". Además, se describe la masturbación como un ejercicio saludable para explorar el cuerpo y los deseos, y se presenta la penetración anal como una variante normal del acto sexual.
Los críticos argumentan que este tipo de educación sexual representa una sexualización precoz de los niños, alentándolos a experimentar con sus cuerpos desde una edad temprana. Además, señalan que este discurso se está extendiendo en escuelas, campamentos de refugiados, asociaciones juveniles e incluso en instituciones religiosas. La preocupación radica en que UNICEF estaría utilizando su influencia para imponer una visión antropológica que consideran distorsionada.
Un ejemplo citado es la plataforma Laaha, apoyada por UNICEF, que propone a las jóvenes un "ejercicio del espejo" para examinarse íntimamente y reconocer las partes más sensibles de su anatomía. Este tipo de contenido es visto por los críticos como una incitación a la masturbación y a la hipersexualización sin supervisión parental.
La crítica no se limita a la educación sexual. Según el artículo, UNICEF también presenta el aborto como un "derecho fundamental", equiparándolo a la anticoncepción. La organización participa en programas globales que promueven el aborto, en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, el Banco Mundial y otras entidades como la International Planned Parenthood Federation. Esta postura, según los detractores, contradice la misión de proteger a los niños, ya que legitima la eliminación de los más inocentes desde el vientre materno.
El artículo también menciona que la Asamblea General de la ONU nunca ha reconocido oficialmente las nociones de "orientación sexual" o "identidad de género", ni el aborto como un derecho. Sin embargo, UNICEF actuaría como si estos conceptos fueran universalmente aceptados, ejerciendo presión sobre los Estados y desafiando la soberanía de las familias.
En 2007, el Papa Benedicto XVI ya había advertido sobre la "defensa selectiva de los derechos humanos" que niega la verdad sobre el hombre y su dignidad. Según el artículo, UNICEF estaría abandonando esta verdad en favor de un relativismo destructivo al promover una ideología sexualizada y pro-aborto.
Finalmente, el informe hace un llamamiento a los donantes, gobiernos e instituciones para que exijan que los fondos destinados a UNICEF se utilicen exclusivamente en acciones humanitarias genuinas, como alimentar, cuidar y proteger a los niños. De lo contrario, advierten, se corre el riesgo de ser cómplices de un proyecto de reeducación mundial de los niños basado en criterios ideológicos que consideran contrarios a la ley natural y a los valores tradicionales.