La ceremonia en la Capilla de la Antigua de la Catedral de Sevilla ha recordado a diez sacerdotes y dos diáconos permanentes fallecidos en la Archidiócesis durante el último año.
La Capilla de la Antigua, situada en la Catedral de Sevilla, acogió la Eucaristía en memoria de los sacerdotes fallecidos durante el último año. La celebración fue presidida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, y concelebrada por los obispos auxiliares de la diócesis. En esta ocasión se recordó a diez sacerdotes y dos diáconos permanentes que entregaron su vida al servicio pastoral en la Archidiócesis hispalense.
En su homilía, Saiz Meneses invitó a contemplar la muerte desde la perspectiva de la fe cristiana, subrayando que “la muerte no tiene la última palabra; la última palabra la pronuncia siempre el amor de Dios manifestado en su Hijo Jesucristo”. Destacó que el ministerio sacerdotal se mide por la fidelidad silenciosa y la confianza en el Señor, poniendo como ejemplo a aquellos presbíteros que vivieron con discreción y entrega constante.
El arzobispo citó al Papa Benedicto XVI en su encíclica Spe salvi, recordando que el encuentro con Cristo es un momento de verdad y amor, no un tribunal de temor. Asimismo, animó al presbiterio diocesano a fortalecer la fraternidad sacerdotal y el apoyo mutuo entre sus miembros. Finalmente, afirmó que las vidas de los sacerdotes difuntos han sido transformadas y ahora participan del banquete eterno del Reino.
