Xabier Fortes vio cómo su intento de cuestionar la conquista de México se volvió en su contra durante una entrevista en TVE, donde el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui rebatió el planteamiento inicial del presentador y sostuvo que el relato dominante sobre ese episodio histórico responde a una visión falseada y utilizada con fines políticos.
Lejos de reforzar la tesis esperada, la intervención del invitado acabó descolocando el enfoque del programa, al defender que no hubo una conquista en los términos en que hoy suele presentarse y que España no tiene nada por lo que pedir perdón. Zunzunegui argumentó que la caída de México-Tenochtitlán fue el resultado de una compleja alianza de pueblos indígenas con los españoles y denunció además que ese relato se emplea en la actualidad como cortina de humo ante problemas graves del México actual.
Por su interés reproducimos a continuación toda la entrevista:
Xabier Fortes.- Desde tiempos del presidente López Obrador se venía exigiendo a nuestro país una disculpa por los daños causados por los conquistadores hace 500 años y, en cierta medida, por el cuidado del lenguaje diplomático, ese reconocimiento ya no se ha producido. Ha vuelto este fin de semana. Yo no voy a entrar en si el canciller debió o no pedir disculpas.
Juan Miguel Zunzunegui.- Yo lo he sostenido todo el tiempo y lo digo en este libro: no hay nada de qué pedir disculpas. Está bien no olvidar la historia, pero también hay que conocerla. Y lo que demuestran ambas partes, me parece, es un profundo desconocimiento de la historia.
Xabier Fortes.- Digamos que aquí los migrantes vienen con mochilas a buscarse la vida, pero Hernán Cortés no fue allí precisamente en plan ONG.
Juan Miguel Zunzunegui.- Pero si algo fue haciendo Hernán Cortés, fue lanzar propuestas de paz y firmar acuerdos de paz con cada uno de los pueblos con los que se encontraba. Si algo evitó Hernán Cortés, en la medida de lo posible, fue enfrentarse con esos pueblos: firmó alianzas con ellos. Lo que ocurre es que resulta muy simplista, tanto en México como aquí, querer resumir toda la historia de los pueblos anteriores a la llegada de Cortés en los mexicas.
Xabier Fortes.- Pero usted no cree que, en México y en Perú, parte de lo que hicimos, además de llevar una religión —el que quiera asumirla, que la asuma— y un idioma, que se adoptó quisiera o no la población, también tuvo consecuencias negativas.
Juan Miguel Zunzunegui.- Es que durante todo el virreinato de Nueva España la lengua predominante no era el español, sino el náhuatl y el maya. Cuando Nueva España se convierte en México, en 1821, hay seis millones de habitantes. De esos seis millones, cuatro millones son indios. Estamos hablando de que la inmensa mayoría de la población es indígena, y los demás son mestizos y criollos. Y hay 15.000 españoles.
Xabier Fortes.- Lo que hicimos allí tiene cosas positivas, pero también causamos daño a algunas personas, a quienes metíamos en el fondo de las minas, a quienes esclavizamos.
Juan Miguel Zunzunegui.- Cuando llegan los españoles a lo que hoy es México, no había minas. Estamos hablando de culturas de piedra y palo. No conocían la metalurgia, no extraían oro, no extraían plata. Los españoles van a descubrir las vetas de plata, van a descubrir las vetas de oro y van a fundar ciudades. En México, las ciudades más hermosas de nuestro país son todas virreinales. Las grandes ciudades de México tienen su catedral, su acueducto, su hospital, edificios barrocos y retablos barrocos, muchos de ellos bañados en pan de oro de 24 quilates, porque el oro no se lo llevaron: se quedó allí. Se construyó una civilización completa.
Xabier Fortes.- Había un monopolio en Sevilla por donde pasaba todo eso. Algo se extrajo de allí. ¿Quién estaba extrayendo ese oro y esa plata?
Juan Miguel Zunzunegui.- Españoles, criollos, mestizos e indios. No se esclavizó a los indígenas. No hubo esclavitud indígena en América; jamás existió. La esclavitud fue prohibida por Isabel la Católica en 1504, por las Leyes de Burgos en 1512, por bula papal en 1537 y por las Leyes Nuevas del Imperio en 1542, culminando después con la controversia de Valladolid de 1555. Nunca hubo esclavitud indígena en América.
Lo que sí hubo en América es que, con la llegada de los españoles, se generaron actividades económicas que ni siquiera existían. La minería no existía, pero tampoco existía la agricultura a gran escala, porque no había yuntas de bueyes, arados ni ruedas. Se sembraba con un palo, con una coa, haciendo hoyos y echando semillas. No había peletería, no había una gran industria de cantería, no había metalurgia. Se desarrollan nuevas actividades, se desarrollan de forma conjunta y benefician al conjunto.
¿Qué imagen hay hoy de España, de los españoles y de aquella época en México? Llevamos siete años —esa parte tampoco hay que olvidarla, porque, si vamos a hablar de agravios, hay que decirlo todo— en los que, desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador y ahora con la continuidad de Claudia Sheinbaum, todas las mañanas, con presupuesto público, con mi dinero y con mis impuestos, hay una conferencia que dura tres horas.
En esa conferencia de tres horas, el Gobierno, sea Andrés Manuel o sea Claudia, te dice quién está bien, quién está mal, cuál es la opinión correcta y qué debes pensar. Mienten de forma sistemática y, sobre todo, llevan siete años diciéndole al pueblo mexicano, básicamente, que debe odiar a España.
Xabier Fortes.- Si es así, ¿tiene éxito ese discurso? ¿Cuál es la imagen que tienen ustedes?
Juan Miguel Zunzunegui.- Pues tiene éxito entre algunos. Los seguidores del Gobierno compran ese discurso y prefieren exigirle disculpas al rey de España antes que exigirle a Claudia Sheinbaum que acabe con 100.000 asesinatos violentos al año. Y ahí es donde uno dice: ah, solo tenemos un distractor.
Hay 100.000 asesinatos violentos al año por corrupción y narcotráfico, un narcotráfico coludido con el Gobierno. Un país que se cae a pedazos, un país donde los campesinos ya no pueden trabajar, donde campesinos indígenas que están vivos hoy son asesinados por el narco, por la violencia y por la corrupción, en colusión con el Gobierno.
¿Por qué no nos preocupamos por eso? El Gobierno mexicano y el narcotráfico han estado coludidos, ojo, no solo ahora, sino desde siempre. Este también, por supuesto; este, el anterior, los anteriores y desde la década de 1950. Eso no ha cambiado nunca. Lo que ha cambiado es que antes se cuidaban las formas. Claro que el Gobierno se relaciona con el narco, supongo que como ocurre en muchos otros países y gobiernos.
Es difícil, pero se guardaban las formas. En el caso de México, se procuraba que las drogas transitaran hacia Estados Unidos, pero no se quedaran; se procuraba que fuera por vías muy determinadas y que eso no se convirtiera en violencia dentro del propio México. Pero, de un tiempo a esta parte, esas formas se han olvidado y ahora las drogas se quedan, se pelean por las rutas, se disputan los mercados y, como son insaciables, no solo te venden drogas: también te secuestran y te extorsionan.
¿La seguridad está peor en México? Claro que está peor. Y nosotros pidiéndole disculpas, o exigiéndole disculpas, a España. De verdad: nos importan mucho los indios muertos de hace 500 años, pero ¿qué pasa con la población de hoy? ¿Por qué no nos importan los muertos de hoy? Los indios de hoy, los pueblos indígenas de hoy, viven en las peores condiciones posibles de su historia. Y eso no es culpa de Hernán Cortés; eso es culpa del Gobierno mexicano. Si no, ¿para qué llevamos 200 años cantando la independencia? ¿Para qué queremos ser libres e independientes si llevamos 200 años sin hacernos responsables de nosotros mismos?
Xabier Fortes.- Ha citado usted algunos nombres muy conocidos de la Iglesia. Yo quería preguntarle cuál fue el papel que jugó la Iglesia Católica también desde el punto de vista político en todo este proceso, no sé si llamarlo conquista o como quiera usted calificarlo. Los primeros que llegan son los frailes.
Juan Miguel Zunzunegui.- Los frailes franciscanos, en particular, construyeron México. ¿Qué hicieron los franciscanos? Aprender náhuatl. Darle grafía latina al náhuatl, que era una lengua que no se escribía, para que pudiera escribirse. Elaboran gramáticas del náhuatl, gramáticas del maya y, más al sur, del quechua y del aimara. Construyen conventos, crean comunidades con los pueblos indios, trabajan juntos y labran la tierra. Cada arzobispo que llegaba llevaba el título de protector de los indios. Unos lo ejercieron bien y otros no.
Entonces, la Iglesia tiene ese papel de siempre: un papel de sostén y de referencia. Sin embargo, el 90% de los mexicanos hoy en día es católico y me parece que les gusta serlo, porque, si no, ya podrían haber renunciado. En 1821 nadie volvió a los amorosos brazos de Huitzilopochtli. Y, lo más importante, ese 60% de la población indígena que había en 1821 luchó contra la independencia: les gustaba ser lo que eran, les gustaba ser parte de Nueva España y hoy en día son los más fervientes católicos del país. Esos son los pueblos indígenas.
Y añado un dato: cien años después, la población indígena representaba solo el 10%, y ese descenso de la población indígena en México se produjo en el siglo XIX, ya con el México independiente.
