El Papa León XIV manifestó su cercanía y apoyo a las personas afectadas por las inundaciones que han azotado recientemente diversas regiones del sur de Europa y el norte de África. En particular, destacó la situación de las localidades de Grazalema, en Andalucía, y Niscemi, en Sicilia, que han sufrido daños significativos.
Durante el rezo del Ángelus, el Santo Padre expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias, así como con quienes trabajan en las tareas de auxilio y reconstrucción. Su mensaje subrayó la importancia de la caridad cristiana y la oración en momentos de prueba.
Este gesto pastoral se suma a la preocupación constante del Pontífice por las tragedias naturales que afectan a las comunidades, invitando a la Iglesia y a los fieles a responder con generosidad y fe.
Las palabras del Papa no son suficientes ante la devastación. ¿Qué acciones concretas se están tomando para ayudar a los damnificados en Grazalema y Niscemi? La solidaridad vacía sin un plan de ayuda real solo es retórica. Es hora de pasar de las oraciones a los hechos.