Un sacerdote advierte que las redes sociales dañan la vida interior

Un sacerdote advierte que las redes sociales dañan la vida interior

El sacerdote argentino Gregorio Nadal ha publicado un libro en español que aborda cómo vivir la fe cristiana en las redes sociales y ofrece pautas para preservar la dignidad propia y ajena en el entorno digital.

En su obra titulada Cómo ser cristianos en las redes sociales: relaciones humanas y presencia ética en el mundo digital, Gregorio Nadal propone una reflexión desde la perspectiva cristiana sobre la interacción en las plataformas digitales. Su mensaje va dirigido no solo a los creyentes, sino a cualquier persona interesada en mantener el respeto y la dignidad en un contexto marcado por pantallas, mensajes y reacciones.

El sacerdote identifica tres retos principales en el uso actual de las redes sociales: la agresividad normalizada, la fragmentación del corazón y la reacción inmediata. En primer lugar, advierte que la violencia verbal se ha convertido en algo habitual, afectando no solo lo que se escribe, sino también lo que se lee, comparte y permite influir en el interior de cada persona.

En segundo lugar, señala que la tecnología no es neutral y que la hiperconectividad fragmenta la atención, debilita el silencio necesario para la escucha espiritual y dificulta la interacción auténtica cara a cara. Este fenómeno impacta en la unidad interior, agitándola o vaciándola, y condiciona la forma en que las personas se relacionan consigo mismas y con los demás.

El tercer desafío consiste en la tendencia a responder de forma inmediata y reactiva, muchas veces desde el dolor. Gregorio Nadal subraya que el estilo humano y cristiano debe ser reflexivo y no impulsivo, ya que las palabras pueden convertirse en armas incluso cuando se defienden valores cristianos. Por ello, considera fundamental recuperar el espacio interior entre el estímulo y la respuesta para preservar la libertad personal.

En este marco, el autor anima a los jóvenes a cuestionarse sobre su experiencia en las redes sociales: cómo entran y salen de ellas, qué emociones les provocan ciertos contenidos y si son ellos quienes eligen o simplemente se dejan llevar. Recomienda proteger la atención, pues “donde está tu atención, está tu vida”, citando el Evangelio: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Asimismo, propone recuperar espacios pequeños libres de pantallas, como el silencio verdadero, las conversaciones sin interrupciones, el paseo o la lectura, para cuidar el interior y evitar que se disperse entre múltiples estímulos. No se trata de rechazar la tecnología digital, sino de proteger el corazón para vivir con mayor presencia y libertad.

Antes de escribir o responder, aconseja detenerse un instante, ya que ese breve momento en que surge la ira o el orgullo herido resulta decisivo para definir quiénes somos. Resume que la libertad no consiste en decirlo todo, sino en elegir desde dónde y por qué se habla.

En relación con la aportación que los católicos pueden hacer en las redes sociales, Gregorio Nadal considera que su valor añadido reside en humanizar el entorno digital con su presencia, no con discursos. En un espacio donde predominan el daño, el sarcasmo y la denigración, los cristianos están llamados a fomentar el encuentro, el cuidado y el respeto.

Dicha presencia se manifiesta en defender con respeto a quienes son atacados o a verdades de la fe católica, enviar mensajes privados de consuelo, abstenerse de compartir contenidos humillantes o elegir el silencio para no alimentar dinámicas destructivas.

Sobre la evangelización digital, el sacerdote la define como una posibilidad real y necesaria, siempre que no se reduzca a una mera estrategia. Según el documento del Dicasterio para la Comunicación, la comunicación es ante todo presencia, y esta no se improvisa ni calcula, sino que se vive.

Evangelizar en el mundo digital implica aprender a estar presentes de forma humana y cristiana en un espacio donde se desarrolla gran parte de la vida actual. Las redes sociales son lugares donde abundan personas heridas, expuestas, humilladas o solas, y el reto consiste en no pasar de largo ni juzgar desde la distancia, sino detenerse y ofrecer cercanía.

Comentarios
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Sara Rosales
3 dias hace
Las redes sociales son un campo de batalla emocional, y la advertencia del sacerdote es clara: debemos dejar de ser meros espectadores de la agresividad y el dolor ajeno. ¿Cuándo comenzaremos a actuar, en lugar de solo reflexionar? La dignidad se defiende con acciones concretas.
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