Siete palabras para comprender el Jubileo de la Esperanza

Siete palabras para comprender el Jubileo de la Esperanza

El subsecretario del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Graziano Borgonovo, describe la experiencia del Jubileo de la Esperanza como un momento extraordinario vivido por peregrinos de todo el mundo en Roma.

Desde su oficina, monseñor Borgonovo observaba diariamente a los peregrinos que, portando la cruz jubilar, se dirigían hacia la Puerta Santa, manifestando con alegría su fe cristiana, un hecho perceptible incluso para los numerosos turistas ajenos a la tradición cristiana. En su artículo para Alfa & Omega, el subsecretario sintetiza el significado del Jubileo en siete palabras clave: persona, pueblo, peregrinación, oración, puerta (santa), profesión de fe y perdón, que conducen a la paz.

El concepto de persona y pueblo se presenta como inseparable en el camino de la peregrinación. Según monseñor Borgonovo, “el Señor desea alcanzar a cada uno personalmente y nadie puede sustituir a otro en la respuesta a Él”, pero al mismo tiempo, el creyente no está solo y debe concebirse en comunión con sus hermanos en la fe. Por ello, cada peregrino estaba invitado a unirse a otros para recorrer juntos el camino tras la única cruz. La peregrinación representa el trayecto de la vida, que deja de ser un simple vagar para convertirse en un camino con una meta segura, representada en el recorrido protegido hacia la Plaza de San Pedro.

La oración es la cuarta palabra que define esta experiencia. Los peregrinos, como pueblo, rezaban cantando, meditando o en silencio, ofreciendo así un testimonio vivo tanto en el camino jubilar hacia la Basílica de San Pedro como en el camino de la vida hacia la eternidad. La quinta palabra, puerta o Puerta Santa, simboliza el momento más solemne del Jubileo. Monseñor Borgonovo recuerda que Jesús dijo de sí mismo: “Yo soy la puerta” (Juan 10,7), y subraya que esta puerta hacia la eternidad no la abrieron los hombres, sino Dios al enviar a su Hijo. Esta puerta permanece siempre abierta para quien acepta el encuentro que se le ofrece.

La profesión de fe constituye otro momento central y emotivo del Jubileo. Frente al Altar de la Confesión, junto a la tumba de San Pedro, los peregrinos recitan el Credo, reconociendo en Jesús, como hizo Simón Pedro en Cesarea de Filipo (cf. Mateo 16,16), al Hijo del Dios vivo. La última palabra que destaca el subsecretario es perdón, señalando los confesionarios situados junto al altar, donde muchos peregrinos han podido y podrán seguir invocando perdón por sus miserias y alegrarse por el perdón que Dios, en su misericordia, nunca dejará de conceder.

Monseñor Borgonovo concluye afirmando que, aunque la experiencia del Jubileo finalice, las realidades que estas palabras sugieren —fe, esperanza y caridad—, si se piden constantemente a Dios y se cultivan en el tiempo, conducen a la eternidad. Cita al poeta Charles Péguy para señalar que la pequeña esperanza, fundada en la fe y manifestada en la caridad, sostiene a las dos hermanas mayores, y que la paz podrá manifestarse como don dentro y alrededor de cada persona.

Comentarios
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Silvia Cuevas
Justo ahora
¿Realmente estamos entendiendo la esencia del Jubileo de la Esperanza o solo lo vivimos como un evento más? Este camino hacia la fe genuina y el perdón no debería ser una simple peregrinación, sino una transformación profunda que nos impulse a vivir en amor y caridad. ¡La paz comienza dentro de nosotros, pero no se detiene en un viaje!
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