León XIV afirmó que las horas dedicadas a la catequesis nunca se pierden, incluso cuando la participación es escasa.
En respuesta a una carta enviada por un catequista suizo, León XIV indicó que el problema no reside en la cantidad de asistentes, sino en la creciente falta de conciencia sobre la pertenencia activa a la Iglesia. Subrayó que los fieles deben reconocerse como miembros vivos del Cuerpo de Cristo, cada uno con dones y funciones particulares, y no limitarse a ser usuarios de lo sagrado o de los sacramentos por mera costumbre.
Dicha correspondencia fue publicada en Piazza San Pietro, una revista vinculada a la basílica vaticana. León XIV mantiene la tradición de su predecesor de responder una carta en cada número de esta publicación.
El martirologio romano recuerda a San Félix de Nola, sacerdote fallecido en el año 255. Tras la muerte de su padre, vendió la mayor parte de sus bienes para repartir el dinero entre los pobres y se dedicó plenamente a su vocación sacerdotal. Fue ordenado por y colaboró con San Máximo de Nola.
