El Pontífice recuerda que la vocación del líder cristiano es trabajar por el bien común y respetar la dignidad de cada trabajador.
El Papa León XIV afirmó que la actividad económica debe orientarse al bienestar de las personas y no limitarse a la gestión de recursos o a la búsqueda de beneficios.
En un mensaje con motivo del centenario del Movimiento Francés de Empresarios y Líderes Cristianos, el Santo Padre destacó que “la vocación del líder cristiano debe entenderse como un servicio al bien común y al desarrollo integral de la persona”.
El Pontífice subrayó que la economía y las empresas no pueden reducirse a simples instrumentos de producción o acumulación de riqueza. Por el contrario, cuando se comprenden en su verdadera vocación, deben considerarse comunidades de personas llamadas a crecer juntas y a contribuir al bien de la sociedad.
Durante su mensaje, León XIV recordó la vigencia de la encíclica social Rerum Novarum, publicada por el Papa León XIII, que exhorta a los empresarios a respetar la dignidad de cada trabajador y a proteger especialmente a los más vulnerables.
Con estas palabras, el Santo Padre animó a los empresarios y líderes cristianos a asumir su responsabilidad económica como una auténtica misión de servicio, orientada a promover una economía más humana, justa y centrada en la persona.
