El homenaje laico previsto para las víctimas del accidente ferroviario en Adamuz ha sido suspendido tras el rechazo mayoritario de las familias afectadas.
El acto de carácter laico que el Gobierno central había programado para el sábado 31 de enero en recuerdo a las 45 personas fallecidas en el siniestro ferroviario de Adamuz no se celebrará finalmente. La Moncloa y la Junta de Andalucía acordaron posponer la ceremonia tras dialogar con la mayoría de los familiares, quienes manifestaron su desacuerdo y no confirmaron su participación.
La falta de consenso resultó determinante para cancelar esta iniciativa institucional, que provocó un profundo malestar en la provincia de Huelva, la más afectada por la tragedia. De las víctimas, 27 residían en esta región, incluyendo localidades como Punta Umbría, Bollullos Par del Condado, Gibraleón y Aljaraque, donde el duelo continúa y se reclama responsabilidad por el accidente.
El tren Alvia implicado en el siniestro tenía como destino Huelva, donde la conmoción permanece latente. La propuesta de un homenaje sin contenido religioso suscitó un rechazo notable, dado que la zona está profundamente marcada por la fe cristiana. La mayoría de los fallecidos serán despedidos mediante funerales católicos, y la iniciativa gubernamental fue percibida como contraria a las tradiciones y sensibilidades locales.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, confirmó su asistencia al funeral católico que se celebrará el jueves en Huelva. Por su parte, la participación del jefe del Ejecutivo central continúa sin confirmarse, a pesar de que fue su Gobierno quien promovió el homenaje laico que ha suscitado críticas entre los familiares.
En declaraciones televisivas, una hermana de una víctima explicó: "En Huelva no se puede hacer un funeral laico. Aquí los enfermos están en manos de la Virgen", y añadió que "un funeral laico en Huelva no cabe; cabe un funeral cristiano". Estas palabras reflejan la profunda conexión entre la población y sus creencias religiosas, que han condicionado la recepción del acto previsto.
El homenaje estatal, concebido como una ceremonia neutral y sin elementos religiosos, terminó enfrentándose a la realidad social y espiritual de una provincia que afronta la tragedia desde la fe y la tradición católica.
