El Obispo y el Cabildo de Córdoba apoyan a los afectados en Adamuz

El Obispo y el Cabildo de Córdoba apoyan a los afectados en Adamuz

El descarrilamiento de un tren en Adamuz ha activado una respuesta inmediata de apoyo espiritual y material por parte del Obispo y del Cabildo de Córdoba, en coordinación con las autoridades y con la parroquia del municipio. Monseñor Jesús Fernández trasladó sus condolencias a las familias de las víctimas y su cercanía a los heridos, y puso en marcha recursos para atender las primeras necesidades. Mientras tanto, voluntarios y vecinos han organizado la acogida de los viajeros trasladados desde el lugar del siniestro, y la parroquia ha permanecido abierta durante la noche. Por su parte, el Cabildo ha suspendido los actos extraordinarios previstos para la jornada siguiente y ha unido su oración al duelo.

Monseñor Jesús Fernández, Obispo de Córdoba, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y manifestó su cercanía a los heridos tras conocer el accidente ferroviario. En ese contexto, se puso en contacto con el párroco de Adamuz y con la Subdelegada del Gobierno en Córdoba para coordinar la ayuda disponible.

De forma paralela, el párroco ofreció el espacio parroquial y víveres para cubrir las necesidades más inmediatas, mientras el Obispo dispuso de «personas y recursos para respaldar en la medida de lo posible».

Además, el prelado encomendó al Señor a las víctimas y a los heridos para que «no dejen de percibir su auxilio, fortaleza y consuelo en este momento de incertidumbre y de dolor», y mantuvo el seguimiento de la situación con los responsables locales.

En el centro municipal de Adamuz, Rafael Prados Godoy atendió a los viajeros afectados, mientras voluntarios y vecinos acogían a las personas trasladadas en autobús desde el lugar del siniestro.

Por otra parte, la parroquia de San Andrés permaneció abierta durante toda la noche para ofrecer comida, bebida y acogida a quienes lo necesitaran. A esta labor se sumaron numerosos feligreses que acudieron para preparar el espacio y facilitar la atención a los heridos.

Simultáneamente, los habitantes del municipio colaboraron de forma continuada aportando alimentos y mantas, y continuaron recibiendo a los desplazados en las instalaciones municipales habilitadas para su acogida.

En las inmediaciones de las dependencias municipales, un grupo de feligreses habilitó la sede del coro romero «Virgen del Sol» para prestar una atención más cercana. Según el párroco, «se han llevado hasta allí todos los alimentos de Cáritas y se han preparado bebidas calientes y bocadillos».

En este contexto, el Obispo se desplazó a Adamuz tras el descarrilamiento para mostrar su cercanía a los afectados y a sus familias. A su llegada, manifestó su deseo de que la situación “se resuelva lo antes posible” y subrayó la urgencia de esclarecer lo sucedido.

Respecto a la incertidumbre sobre las víctimas, expresó: “que se aclare para bien, ¿no? Que no estén sus familiares entre los fallecidos.

Ante un momento de esta gravedad, señaló que “seguramente la palabra más hermosa es el silencio y el abrazo”. Asimismo, tuvo un recuerdo para los profesionales de la información que cubren el suceso y valoró su trabajo: “que las palabras aquí son noticias en directo” y “entonces también ustedes hacen su labor”. Cerró con un reconocimiento general: “yo que eso tenemos que agradecer todos.

Por su parte, el Cabildo Catedral de Córdoba expresó su dolor y consternación por el accidente, elevó una oración por el descanso eterno de los fallecidos y encomendó sus almas a la misericordia de Dios. Del mismo modo, manifestó su cercanía y consuelo a los familiares y seres queridos, uniéndose a ellos en la oración y en la celebración de la Eucaristía.

Ante la gravedad del siniestro, el Cabildo decidió suspender todos los actos extraordinarios previstos para la jornada siguiente como muestra de respeto y duelo. Además, ofreció su colaboración a las administraciones públicas, a los servicios de emergencia y a las entidades implicadas, brindando apoyo humano y espiritual.

Comentarios
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Diego Navarro
Justo ahora
La respuesta inmediata del Obispo y el Cabildo de Córdoba ante la tragedia en Adamuz es un recordatorio contundente de que la fe y la comunidad son indispensables en tiempos de crisis. Más que palabras, se necesitan acciones concretas de apoyo; aquí se está demostrando cómo. En medio del dolor, la unión y la solidaridad son las verdaderas luces que guían a las víctimas hacia la esperanza.
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