Sevilla celebra la Jornada del Enfermo con una emotiva Eucaristía en el Santo Ángel

Sevilla celebra la Jornada del Enfermo con una emotiva Eucaristía en el Santo Ángel

La Jornada del Enfermo reunió en el convento del Santo Ángel a fieles, enfermos y voluntarios para una celebración presidida por el arzobispo de Sevilla.

En el convento del Santo Ángel, perteneciente a los carmelitas descalzos, tuvo lugar la Eucaristía con motivo de la Jornada del Enfermo, que se conmemora cada 11 de febrero, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora de Lourdes. Esta celebración reunió a la comunidad religiosa, agentes de Pastoral de Salud, miembros de la Hospitalidad Diocesana-Sevilla Lourdes, familiares, cuidadores, voluntarios, enfermos y numerosos devotos.

El arzobispo Monseñor Saiz Meneses inició su homilía recordando que la enfermedad no es una elección, pero sí lo es la manera de enfrentarla, proponiendo hacerlo con fe, paciencia, ofrecimiento y confianza. Dirigiéndose a quienes cuidan a los enfermos, reconoció el sacrificio que realizan, muchas veces invisible, y calificó su labor como una verdadera obra de misericordia, asegurándoles que la Iglesia los necesita, honra y acompaña.

Tomando como referencia el lema de la Jornada, «La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro», el arzobispo señaló que el buen samaritano representa el modelo del cristiano y advirtió que si la Iglesia pierde la capacidad de detenerse ante el sufrimiento, pierde su esencia. Invitó a no faltar en caridad, a acompañar el dolor ajeno y a apoyar a las familias que sufren por el cuidado de sus enfermos, animando a las parroquias y comunidades a convertirse en auténticos ‘hospitales de campaña’, en línea con lo expresado por el Papa Francisco.

La ceremonia concluyó con una procesión claustral en la que se portó la imagen de la Virgen de Lourdes, una obra francesa de 1884 considerada la primera de esta advocación en Sevilla y vinculada a la Gruta de Massabielle, lugar de las apariciones a Santa Bernardita. La imagen recorrió las naves del templo bajo una lluvia de pétalos, acompañada por enfermos y miembros de la Hospitalidad diocesana, mientras la asamblea cantaba el ‘Ave María’ de Lourdes y portaba velas encendidas, evocando la procesión de las antorchas que se celebra diariamente en el santuario francés.

Comentarios
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Esther Ortega
Ayer
Celebrar la Jornada del Enfermo está bien, pero no vale de nada si no se traduce en acciones. Necesitamos más apoyo para quienes cuidan a los enfermos y recursos tangibles para aliviar su sufrimiento. La fe debe llevarnos a actuar, no solo a rezar.
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