Una universidad católica de la isla de Flores, en Indonesia, ha despedido a un sacerdote tras una investigación interna que concluyó que estuvo implicado en la agresión sexual de una estudiante.
Un sacerdote, cuyo nombre no ha sido revelado, fue despedido de la Universidad Católica de Indonesia Saint Paulus Ruteng, situada en la isla de Flores, después de que una investigación interna confirmara su implicación en la agresión sexual de una alumna. Así lo informó el rector, el padre Agustinus Manfred Habur, el 27 de noviembre. El rector explicó que el consejo de administración de la Fundación Saint Paul decidió el despido del sacerdote el 12 de noviembre, dos semanas antes del anuncio público, que se produjo tras la difusión del caso por varios medios locales.
Antes de su destitución definitiva, el sacerdote fue apartado de sus funciones docentes el 6 de noviembre. Esta medida preventiva se adoptó más de seis meses después de que la víctima “contactara con el servicio de psicología del campus para consultar sobre la presunta agresión sexual”, según detalló el rector. Según Habur, esta decisión buscaba evitar “futuros daños o incomodidades a los estudiantes” mientras se evaluaba la conducta del religioso.
La víctima fue identificada con el seudónimo Christina en un reportaje del medio independiente Floresa. En abril, acudió al servicio psicológico del campus para denunciar que el sacerdote la había acosado mediante mensajes en una aplicación y la había agredido físicamente dentro de las instalaciones universitarias. Sin embargo, informaciones periodísticas indicaron que las autoridades universitarias, incluido el propio Habur, inicialmente negaron la existencia de una denuncia formal por violencia sexual y que no se presentó ninguna queja ante la policía.
Consultado por UCA News, Habur afirmó que no podía denunciar el caso ante las autoridades porque era la víctima quien debía presentar la denuncia formal. Añadió que se actuó “de acuerdo con el código de ética del campus” y rehusó ofrecer más detalles alegando que “la información del servicio de asesoramiento del campus es confidencial”.
El rector señaló también que la psicóloga remitió un informe confidencial a la dirección conforme a las normas internas para casos especiales y protección de víctimas. Además, indicó que la estudiante recibía acompañamiento psicológico y había sido informada, a través del servicio psicológico, sobre las medidas adoptadas contra el sacerdote. No obstante, la propia víctima declaró a UCA News desconocer su despido y afirmó haber recibido únicamente comunicación sobre sanciones parciales al profesor, como prohibiciones para supervisar tesis femeninas o participar en ciertas actividades académicas.
Azas Tigor Nainggolan, abogado católico especializado en derechos humanos y miembro de la Comisión para la Justicia, la Paz y la Pastoral de Migrantes e Itinerantes de la Conferencia Episcopal Indonesia, sostuvo que la universidad debería haber respaldado plenamente a la víctima e impulsado los pasos necesarios para facilitar su denuncia ante las autoridades civiles. “El Vaticano ha enfatizado su compromiso con las víctimas, pero lamentablemente esto no se ha aplicado plenamente en todas las instituciones católicas”, afirmó Nainggolan. Subrayó además que este caso debe servir como una lección importante para todas las instituciones eclesiales: “No esperen a que el caso se haga viral antes de actuar”, advirtió, destacando así la necesidad urgente de respuestas rápidas y transparentes frente a denuncias por abusos.
Este es el primer caso conocido públicamente relacionado con agresión sexual en una institución católica de educación superior en Flores.
