Entre el hielo y la incertidumbre: la misión católica en Groenlandia

Entre el hielo y la incertidumbre: la misión católica en Groenlandia

En Groenlandia, la comunidad católica local se reúne en torno a su único sacerdote en medio de un territorio marcado por el hielo y la atención geopolítica.

El padre Tomaž Majcen, franciscano conventual de origen esloveno, ejerce su ministerio en Groenlandia desde 2023. Establecido en Nuuk, la capital, celebra la Misa diaria en la iglesia de Cristo Rey, la única parroquia católica de la isla, y realiza viajes frecuentes a poblaciones dispersas para atender a los fieles.

La comunidad católica cuenta con aproximadamente 800 miembros, según explicó Majcen a ACI Prensa. La mayoría son inmigrantes procedentes de diversos países, aunque también hay un pequeño grupo de groenlandeses locales.

Las condiciones climáticas extremas, con temperaturas que en invierno pueden descender por debajo de los 50 grados bajo cero, influyen en la vida parroquial. Majcen, que aprecia la observación de las auroras boreales, señala que el aislamiento y el clima dificultan la cotidianidad, pero en los últimos tiempos la atención internacional ha generado otro tipo de tensiones.

La comunidad católica, al igual que gran parte de la población de Groenlandia, ha recibido con inquietud y tristeza las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump sobre la posible anexión o control del territorio. La isla posee un valor estratégico, especialmente en rutas potenciales para misiles intercontinentales en un hipotético conflicto entre Washington y Moscú.

Majcen describió el ambiente como tranquilo pero cargado de preocupación: “Sí, hay mucha inquietud, aunque es silenciosa. La gente aquí no es dramática; es reservada. Pero el miedo no siempre grita, a menudo susurra”. Añadió que algunos le preguntan qué cree que sucederá, mientras otros expresan que “esto no se siente bien”.

El sacerdote lamenta que Groenlandia sea tratada en debates políticos lejanos como un objeto y no como un hogar. “Como sacerdote escucho a las personas y percibo cómo estas declaraciones les hacen sentirse pequeños e invisibles. Desde Nuuk estas amenazas pueden parecer distantes, pero su impacto emocional es real”, afirmó.

El interés estratégico de Groenlandia ha aumentado con la mejora de la navegación polar y la posibilidad de rutas marítimas árticas que acorten el trayecto entre Europa y Asia. Sin embargo, Majcen advierte que la discusión geopolítica suele ignorar a los habitantes del territorio.

“Cuando aparecen estas palabras en los medios, generan ruido, confusión y ansiedad entre la población común”, explicó. “La vida en Groenlandia es habitualmente tranquila, centrada en la familia, el trabajo, el clima y la comunidad. De repente escuchamos términos como ‘tomar control’ o ‘anexión’, pronunciados desde muy lejos, sin conocer a nuestra gente”.

El sacerdote expresó su preocupación por la facilidad con la que se puede olvidar la dignidad humana en estos debates, que se centran en el territorio, los recursos y la estrategia, pero rara vez en el corazón de las personas.

Groenlandia tiene unos 57.000 habitantes, de los cuales aproximadamente el 95 % pertenece a la Iglesia Evangélica Luterana. En sus conversaciones con los feligreses, a menudo “al pie del altar”, Majcen recoge inquietudes que trascienden la política.

“Algunos me preguntan: ‘¿Importamos? ¿Se escuchará nuestra voz? ¿Somos solo una ficha de negociación?’”, relató. “Estas preguntas tocan algo muy profundo. Como sacerdote veo cómo la incertidumbre debilita la confianza y genera ansiedad”.

Antes de que Groenlandia recibiera renovada atención internacional, ya enfrentaba serios problemas sociales, como altas tasas de suicidio y alcoholismo. En este contexto, la misión de la Iglesia incluye ofrecer estabilidad y esperanza.

Majcen insistió en la necesidad de la “ternura del Evangelio”, que recuerda que cada persona tiene un rostro, un nombre y una historia. “Groenlandia es un hogar. Es el hogar de familias, niños, ancianos, tradiciones y esperanzas. No somos solo un trozo de tierra, un espacio vacío en un mapa, ni solo hielo, minerales o una posición estratégica”, concluyó.

Comentarios
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Ramón León
Ayer
La indiferencia hacia Groenlandia es inaceptable. La comunidad católica se erige como un refugio en un contexto de explotación y ansiedad geopolítica, donde las voces locales deben ser escuchadas. Ignorar su dignidad solo perpetúa un sufrimiento que ya es insoportable.
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