Un estudio reciente destaca la relevancia de la intensidad en el análisis de las imágenes de la Sábana Santa de Turín mediante técnicas avanzadas de procesamiento de imagen.
El artículo, publicado el 18 de junio de 2025 en la revista International Journal of Archaeology, fue elaborado por Thomas McAvoy, investigador de la University of Maryland. En él, se emplean métodos de reconocimiento de patrones y procesamiento digital para investigar el origen de la figura plasmada en el lienzo.
Para el análisis, se utilizaron imágenes captadas en luz visible y fotografías de fluorescencia inducida por ultravioleta (UVIF). Los datos fueron transformados al espacio de color CIE Lab, donde la componente “L” representa la intensidad lumínica. A continuación, se aplicó un análisis de componentes principales (PCA) para reducir la dimensionalidad y determinar qué variables explican mejor las variaciones observadas en las imágenes.
En la fotografía visible tomada como referencia, el primer componente principal (PC1) explicó el 98,4% de la variación total, lo que indica que PC1 concentra casi toda la información contenida en el conjunto, mientras que los demás componentes aportan una contribución marginal.
El estudio también aborda el debate sobre el carácter tridimensional atribuido a la imagen del lienzo, una característica que ha sido examinada previamente con instrumentos como el analizador VP-8. En este contexto, se citan conclusiones de investigaciones relacionadas con STURP, incluyendo dos afirmaciones relevantes: “The frontal image on the Shroud has a shading structure consistent with a body shape covered with a naturally draping cloth and which can be derived from a single, global mapping function relating image shading with distance between these two surfaces” y “The visible image on the Shroud is not the work of an artist”.
El patrón identificado en las imágenes UVIF es similar: más del 96% de la variación en un conjunto de 21 fotografías se explica por PC1. Además, la intensidad UVIF muestra una fuerte correlación con las puntuaciones de este primer componente, lo que refuerza la idea de que la componente “L” del espacio CIE Lab concentra la mayor parte del contenido informativo.
El análisis espacial incluido en el artículo señala que la intensidad UVIF varía aproximadamente un 18% según la zona del lienzo fotografiada, alcanzando un máximo de 56 en una imagen dorsal del trayecto central. Comparando áreas con marcas de quemaduras similares, el estudio sostiene que estas diferencias no pueden atribuirse a las quemaduras ni es probable que se deban exclusivamente a contaminación, planteando la posibilidad de una variación en los enlaces moleculares según la posición.
En cuanto a las posibles causas de este comportamiento, McAvoy revisa experimentos que indican que distintos tipos de radiación pueden afectar la fluorescencia del lino. Entre ellos se incluyen resultados sobre radiación ultravioleta profunda, descargas de corona, irradiación en reactor (neutrones y rayos gamma) y mediciones de beta-radiación en muestras de sangre, citadas en estudios previos mencionados en el artículo.
Finalmente, el autor concluye que, aunque el mecanismo físico responsable de la formación de la imagen permanece sin determinar, los resultados obtenidos mediante PCA en imágenes visibles y UVIF son “consistentes” con la hipótesis de la radiación. Se señala la necesidad de realizar más pruebas no destructivas directamente sobre el lienzo para confirmar si estuvo expuesto a algún tipo de radiación y, en caso afirmativo, identificar cuál.
