Los obispos católicos de Ghana han solicitado una revisión exhaustiva y una auditoría del proceso nacional de elaboración de los programas escolares tras la distribución de un manual para profesores de secundaria que incluye definiciones y conceptos relacionados con las personas LGBTQ, considerados incompatibles con los valores culturales y morales del país.
En un comunicado emitido el 16 de enero, los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Ghana (GCBC) expresaron su preocupación por la formación moral, cultural y espiritual de los niños y jóvenes, subrayando que la educación debe promover el desarrollo integral de la persona humana, respetando la autoridad parental y la identidad cultural ghanesa.
Los obispos señalaron que la circulación de un manual de educación física y salud para segundo curso de secundaria, que contiene definiciones y conceptos que consideran incompatibles con la comprensión cultural, biológica y moral del país, ha generado inquietud entre padres, educadores y ciudadanos, quienes perciben una amenaza para las concepciones tradicionales de la familia, la persona y la formación moral.
Ante esta situación, la GCBC solicitó un análisis detallado de los procesos de elaboración de los programas y edición de los manuales, haciendo hincapié en la necesidad de transparencia, responsabilidad y coherencia con los valores nacionales.
Los responsables de la Iglesia Católica reconocieron la decisión del Consejo Nacional de Programas y Evaluación (NaCCA) de retirar el manual y publicar una versión revisada, pero advirtieron que este episodio pone de manifiesto problemas que requieren atención urgente, especialmente en cuanto a supervisión, consulta y alineación de valores en la elaboración de los programas.
Asimismo, pidieron a la NaCCA y al Ministerio de Educación que realicen una auditoría para esclarecer cómo se incorporaron contenidos no autorizados en los materiales educativos y para fortalecer los mecanismos que eviten futuras desviaciones.
Los obispos también propusieron institucionalizar un diálogo permanente entre las partes interesadas, incluyendo asociaciones de padres, sindicatos de docentes, líderes religiosos y tradicionales, así como expertos en educación.
En cuanto a la formación de educadores y diseñadores de programas, la GCBC recomendó que se enfatice la importancia de los valores culturales y morales ghaneses junto con la excelencia académica.
Además, solicitaron una mayor participación de los padres mediante canales claros que permitan revisar contenidos sensibles y aportar contribuciones significativas.
Finalmente, instaron a las autoridades educativas a mantener una comunicación abierta, rápida y coherente para responder con prontitud a las inquietudes y reforzar la confianza pública. Los obispos indicaron que han preparado un documento de posición sobre este asunto, que será presentado oficialmente al gobierno, a la NaCCA, al Ministerio de Educación y al Servicio de Educación de Ghana.
En este documento, expresan su intención de promover un compromiso constructivo, una reforma institucional y el fortalecimiento de la confianza entre familias, escuelas y Estado. Reafirmaron la primacía de los padres como primeros educadores de sus hijos, la necesidad de una enseñanza adecuada a la edad y la importancia del principio de subsidiariedad en la gobernanza educativa.
Los obispos insistieron en que los contenidos de los programas deben reflejar los valores culturales y religiosos de Ghana, y que su elaboración debe ser inclusiva y responsable desde el punto de vista democrático.
Definieron la educación como un «depósito sagrado» destinado a formar ciudadanos íntegros, guiados por la conciencia, la verdad y el compromiso con el bien común.
«La educación no consiste solo en formar trabajadores cualificados; se trata de formar ciudadanos íntegros, guiados por la conciencia, arraigados en la verdad y comprometidos con el bien común», afirmaron.
Finalmente, destacaron que la «fuerza duradera» de Ghana reside en su reverencia a Dios, el respeto a la familia y el apego a la comunidad, valores que deben seguir moldeando lo que aprenden los niños y la forma en que lo hacen.
