Zuppi impulsa el indulto diferido y la justicia restaurativa en Italia

Zuppi impulsa el indulto diferido y la justicia restaurativa en Italia

El cardenal Matteo Maria Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, ha llamado a abrir los corazones y las comunidades durante la sesión de invierno del Consejo Permanente de la CEI, donde se apoyaron propuestas de clemencia como el indulto “diferido” o “programado” y la justicia restaurativa.

El indulto diferido, que ha sido solicitado por Papa Francisco en la bula de convocatoria del Jubileo 2025 y respaldado por Papa León XIV, aún no ha sido implementado. Según Mario Serio, miembro del colegio del Garante nacional de los derechos de las personas privadas de libertad y uno de los promotores de esta iniciativa, esta medida elimina la pena residual salvo en casos de delitos graves o reincidencia en crímenes de esa naturaleza. La innovación radica en un periodo de espera, posiblemente de seis meses, entre la concesión del indulto y su aplicación, durante el cual el recluso estará sujeto a medidas educativas adicionales para facilitar su reinserción.

Esta propuesta no solo se inspira en el Jubileo, sino que también responde a la difícil situación que atraviesan las prisiones italianas, caracterizadas por el hacinamiento y la falta de personal, lo que genera consecuencias como un aumento de suicidios, problemas psicológicos y pobreza. Mientras se esperan intervenciones de infraestructura que requieren tiempo y enfrentan obstáculos, existe una resistencia política hacia las medidas de clemencia.

El artículo 27 de la Constitución italiana establece que la pena debe tener un carácter rehabilitador y no solo punitivo, un principio que a menudo no se cumple en el sistema penitenciario actual. El indulto diferido, al contemplar el seguimiento de los internos también fuera de la cárcel, podría contribuir a cumplir esta disposición. Mario Serio destaca que el objetivo principal de la prisión es la reeducación, y que esta medida fortalecería ese propósito. Además, se adapta a cada caso particular y tiene el potencial de reducir la reincidencia, como muestran los datos sobre internos que participan en actividades formativas y de reinserción social y laboral.

Este tipo de indulto devolvería protagonismo al magistrado de vigilancia, encargado de supervisar la peligrosidad social de los reclusos y de ajustar las iniciativas de acompañamiento. Según Serio, sería una respuesta colectiva de la sociedad, con un carácter transitorio pero estructural, al establecer que la fase final de la pena se centre en la reinserción. Actualmente, la propuesta se encuentra en una etapa inicial y no legislativa: se está formando un comité promotor para convertirla en una iniciativa popular de ley. Se ha entrado en una fase crítica de transición entre la idea y su aplicación práctica, donde la esperanza juega un papel fundamental.

Comentarios
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Laura Morales
1 hora hace
La historia de Italia está marcada por un enfoque reiterado en el castigo, mientras que el cardenal Zuppi aboga por una justicia que aspire a la rehabilitación. Sin embargo, la resistencia política ante el indulto diferido muestra que, aunque hay reconocimiento del problema carcelario, las acciones concretas a menudo se ven bloqueadas por miedos y prejuicios. La reinserción no debe ser solo un ideal; requiere decisiones valientes y un compromiso real de cambio.
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