El arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha valorado el compromiso del Gobierno de España para investigar los abusos sexuales en todos los ámbitos y ha solicitado al Ejecutivo navarro que promueva una ley que combata cualquier forma de abuso sexual.
Durante una rueda de prensa en la que realizó un balance de su segundo año al frente del Arzobispado, Florencio Roselló recordó a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz, expresando su deseo de que “este dolor ayude a buscar la verdad e intentar construir un futuro donde no se vuelva a repetir”. Además, anunció que en febrero mantendrá una reunión con el Papa León XIV.
El prelado calificó como “positivo” el acuerdo firmado el 8 de enero entre la Iglesia y el Gobierno de España, que implica el compromiso del Ejecutivo para aplicar la ley 8/2021 sobre protección de la infancia e investigar y reparar “todo tipo de abusos”. Destacó que este pacto supone el reconocimiento estatal de la comisión asesora del Plan de Reparación Integral a Víctimas de Abuso (PRIVA), que hasta entonces carecía de tal reconocimiento.
Roselló manifestó su esperanza de que el Gobierno central muestre el mismo interés que la Iglesia ha demostrado en la atención a las víctimas, señalando que ha conocido a numerosos agresores en prisión y animando a que se denuncien también otros tipos de abusos. Subrayó la importancia de reconocer el trabajo realizado y de atender a víctimas que aún no han sido consideradas.
El arzobispo aclaró que el Vaticano no impuso ninguna obligación para alcanzar este acuerdo, y que tanto la Iglesia en España como la Santa Sede respaldaban esta iniciativa. Afirmó que “no hay que verlo como si el Gobierno nos obligase” y resaltó que la Iglesia es la única institución que ha investigado casos prescritos por un compromiso moral.
En relación con Navarra, destacó que en esta comunidad se ha trabajado durante mucho tiempo en la reparación de abusos, con pagos realizados antes del acuerdo estatal, y que existe una comunicación fluida con asociaciones y el Gobierno foral. Solicitó que Navarra siga el ejemplo del acuerdo nacional y desarrolle una ley para perseguir todo tipo de abusos, aclarando que no defiende los abusos en la Iglesia y señalando que “Navarra es la que más abusos tenemos del entorno de España y seguiremos trabajando”.
En otro ámbito, Florencio Roselló expresó su respaldo a la regularización extraordinaria de personas migrantes anunciada por el Gobierno de España, calificándola como “positivo, humanitario y evangélico” y destacando que contribuirá a superar estigmas.
El arzobispo subrayó que su postura se basa en la dimensión humana y señaló que la regularización permitirá que estas personas coticen a la Seguridad Social. Recordó que gobiernos anteriores también han llevado a cabo procesos similares. Ante las críticas políticas, evitó entrar en debates partidistas y defendió que esta medida ayuda a eliminar prejuicios, aclarando que la mayoría de los migrantes que se regularizarán han llegado en avión, principalmente desde Colombia, Rumanía y Marruecos.
Respecto a las declaraciones del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, que cuestionó la medida afirmando que “todos” los migrantes “no caben” en España, Roselló manifestó su desacuerdo y reconoció que en la Iglesia pueden existir opiniones diversas. Reiteró que considera la regularización como una acción positiva, humanitaria y evangélica, y recordó que uno de los requisitos para acogerse a ella es no tener antecedentes penales.
Entre los logros de sus dos años al frente de la diócesis, el arzobispo destacó el compromiso social de la Iglesia en Navarra, con iniciativas como la apertura de un hogar en Pamplona para mujeres víctimas de trata, principalmente explotadas en la prostitución y engañadas para llegar a España, y la colaboración con la Fundación Lázaro para acoger a personas sin hogar en San Fermín de Aldapa. También mencionó que se están desarrollando uno o dos proyectos para otros colectivos necesitados.
Asimismo, mencionó el Plan Pastoral 2026-2029, que se presentará en febrero, y que busca fortalecer la acción evangelizadora y social de la diócesis.
