El Parlamento Europeo alerta del deterioro de la libertad religiosa en Turquía

El Parlamento Europeo alerta del deterioro de la libertad religiosa en Turquía

El Parlamento Europeo aprobó en Estrasburgo varias resoluciones sobre violaciones de derechos humanos, enfocándose en Irán y Turquía, en un contexto de deterioro de la libertad religiosa y de prensa.

En relación con Turquía, la resolución obtuvo 502 votos a favor, 2 en contra y 59 abstenciones, y denuncia las expulsiones selectivas de periodistas y cristianos extranjeros. Según el Parlamento, estas expulsiones se fundamentan en "pretextos de seguridad nacional no fundamentados y sin respeto a las garantías de un debido proceso".

El texto destaca dos aspectos jurídicos esenciales: la falta de acceso a las pruebas para quienes son objeto de expulsión y la inexistencia de un control judicial efectivo en los procedimientos. Los eurodiputados critican no solo el principio de las expulsiones, sino también la opacidad de los mecanismos administrativos y la debilidad de los recursos legales disponibles.

El Parlamento Europeo reclama a las autoridades turcas que cesen de inmediato todas las formas de acoso judicial y administrativo contra periodistas extranjeros, y que suspendan los procesos abiertos contra varios comunicadores mencionados expresamente, entre ellos el periodista independiente iraní Kaveh Taheri y el periodista sueco Joakim Medin.

Respecto a los cristianos extranjeros, la resolución solicita a Turquía abandonar el uso de los códigos administrativos de seguridad N-82 y G-87, que identifican a más de 300 cristianos extranjeros como amenazas para la seguridad nacional. Se pide que se emitan decisiones individuales debidamente motivadas, sujetas a control judicial independiente, y que se permita el regreso de quienes fueron expulsados arbitrariamente.

Estos pronunciamientos se inscriben en un contexto descrito por informes internacionales. Un reporte del European Centre for Law and Justice (ECLJ) indica que la proporción de cristianos en Turquía ha descendido de aproximadamente un 20 % en 1915 a menos del 0,3 % en la actualidad, lo que equivale a unas 257 000 personas. Desde 2020, más de trescientos cristianos habrían sido expulsados bajo la consideración de amenaza para la seguridad nacional, sin que se hayan presentado pruebas de infracciones.

El informe 2025 de la asociación Aide à l’Église en détresse señala que entre enero de 2023 y diciembre de 2024 se ha registrado un "deterioro de la libertad religiosa" en Turquía, manifestado en obstáculos legales, discursos de odio, interferencias estatales, expulsión de pastores protestantes, cierre de iglesias y prohibición de celebraciones cristianas. Aunque la resolución europea se centra en los "cristianos extranjeros", este contexto evidencia la vulnerabilidad estructural de las comunidades cristianas en el país.

Ese mismo día, el Parlamento aprobó un conjunto más amplio de resoluciones, incluyendo una condena al régimen iraní por la represión sistemática, los tratos inhumanos y las detenciones arbitrarias. Los diputados mencionan informes que indican alrededor de 35 000 muertos en recientes protestas y advierten que los hechos documentados podrían constituir crímenes contra la humanidad. Solicitan que los órganos de las Naciones Unidas realicen una documentación independiente de las atrocidades, preserven las pruebas para futuras acciones legales y exijan la suspensión inmediata de la violencia, desapariciones forzadas y torturas.

En el caso turco, la Comisión Europea recomienda abordar estas preocupaciones de forma sistemática en el diálogo político con Ankara y considerar medidas específicas si persisten las violaciones. Esta demanda cobra relevancia en un momento en que las relaciones diplomáticas entre la Unión Europea y Turquía mantienen un papel estratégico para la región y más allá.

Al vincular explícitamente la defensa de la libertad religiosa con la libertad de prensa en un mismo documento, el Parlamento Europeo sitúa la cuestión dentro del marco del Estado de derecho y las garantías procesales. La reiterada referencia a la falta de pruebas accesibles y a la ausencia de control judicial independiente refleja la preocupación por la protección de los derechos fundamentales en Turquía.

Comentarios
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Fernando Rojas
4 horas hace
¿Hasta cuándo seguirá el mundo mirando hacia otro lado ante la brutal represión religiosa en Turquía? La creciente persecución de cristianos y periodistas es un claro ataque a los derechos humanos fundamentales. La libertad de conciencia no es negociable; es hora de actuar.
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