El mensaje provida de Vance omite la principal demanda del movimiento

El mensaje provida de Vance omite la principal demanda del movimiento

El vicepresidente se dirigió a la Marcha por la Vida en Washington sin abordar directamente la principal demanda del movimiento pro-vida: frenar la expansión de la píldora abortiva.

Antes del discurso de JD Vance en la 53ª Marcha por la Vida, surgieron interrogantes sobre si respondería a las críticas de líderes pro-vida hacia la administración Trump. Figuras destacadas como Marjorie Dannenfelser y Ryan Anderson manifestaron públicamente su descontento, señalando que el presidente Donald Trump y su equipo no han logrado detener la difusión de la píldora abortiva, responsable de dos tercios de los abortos anuales en Estados Unidos.

La designación de Vance como orador intensificó las críticas. En The Wall Street Journal, Nic Rowan sugirió que la marcha debería desviarse para pasar frente a la Casa Blanca, a la que calificó como “el principal obstáculo del movimiento pro-vida”. Por su parte, Kathryn Jean Lopez, de National Review, planteó la posibilidad de boicotear el evento, mientras que Alexandra DeSanctis, del Ethics and Public Policy Center, consideró que invitar a Vance fue un error.

Durante su intervención, Vance reconoció la presencia de un asistente que gritaba “¡prohíban la píldora abortiva!” y admitió que algunos temen que los avances no sean suficientes ni rápidos. Declaró: “Quiero que sepan que les escucho y entiendo”. No obstante, pese a esta aparente empatía, no mencionó la píldora abortiva en ningún momento, lo que sugiere que la administración Trump no planea modificar su postura sobre este asunto.

El vicepresidente, católico y padre próximo a tener su cuarto hijo, se definió como pro-vida, pero su omisión sobre la píldora indica que no se prevén cambios en las políticas vigentes. Los defensores pro-vida han reclamado que se restablezcan regulaciones eliminadas durante la administración Biden, especialmente la exigencia de una consulta presencial con un médico antes de recibir la medicación, cuya prescripción vía telemedicina durante la pandemia ha facilitado su distribución incluso en estados donde el aborto es ilegal. Actualmente, la tasa de abortos es un 30 % superior a la registrada al inicio del primer mandato de Trump, con 1,1 millones de procedimientos anuales.

Además, la administración Trump no solo no ha revertido las medidas de Biden, sino que ha facilitado la distribución de la píldora, bloqueando intentos estatales de prohibir el aborto por correo y permitiendo que la FDA apruebe una versión genérica de mifepristona. En su discurso, Vance no evitó la polémica, pero tampoco cedió terreno.

Esta estrategia no es nueva para el vicepresidente. En el desayuno nacional de oración católica del año anterior, reconoció la crítica directa del Papa Francisco a la política de deportaciones de Trump, pero evitó abordar el fondo del asunto, dando la impresión de que se trataba sin avanzar en soluciones concretas.

En Washington, Vance destacó logros provida recientes del segundo mandato de Trump, como la ampliación de la Política de Ciudad de México para prohibir fondos a abortos en el extranjero, la prohibición de investigaciones con tejidos fetales y la investigación de fraudes en Planned Parenthood por ayudas federales COVID-19. Sin embargo, algunas de estas medidas, como la prohibición de investigación con tejidos fetales, ya existían antes de que Biden las revocara, igual que la exigencia de consulta médica presencial para el aborto químico. Si la administración está dispuesta a restaurar algunas regulaciones, no queda claro por qué no lo hace con todas.

Vance también insistió en la importancia de actuar con prudencia tras la sentencia Dobbs, centrando esfuerzos en los estados. “Ya no intentamos convencer al Tribunal Supremo”, afirmó, elogiando a Trump por nombrar jueces que anularon Roe v. Wade en 2022. Sin embargo, DeSanctis calificó esta estrategia como “una tapadera”, dado que la política federal actual permite el acceso a la píldora abortiva en todo el país.

Comentarios
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José Carrillo
1 hora hace
Es inaceptable que el vicepresidente Vance se dirija a la Marcha por la Vida y omita mencionar la píldora abortiva, que es central en la lucha pro-vida. Se están perdiendo oportunidades clave para frenar una de las mayores amenazas al movimiento. Las palabras son buenas, pero las acciones son urgentes: hay que actuar ya para proteger a los no nacidos y restablecer las regulaciones necesarias.
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