El debate sobre la regulación del final de la vida en Italia se intensifica en un contexto de presiones judiciales y discrepancias políticas.
En las próximas semanas, el Parlamento italiano retomará la discusión sobre el proyecto de ley relativo a la “muerte médicamente asistida”, previsto para el 17 de febrero, en un escenario marcado por la controversia ética y jurídica. Esta iniciativa legislativa surge tras varias sentencias del Tribunal Constitucional que han reclamado a los legisladores abordar el suicidio asistido.
El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), el cardenal Matteo Zuppi, manifestó una postura clara y firme contra la eutanasia y el suicidio asistido durante la apertura del Consejo Permanente de la CEI. Según recoge La Nuova Bussola Quotidiana, Zuppi afirmó que “la respuesta al sufrimiento no es ofrecer la muerte” y advirtió que las leyes que legitiman estas prácticas pueden debilitar el compromiso público con los sectores más vulnerables. Por ello, pidió que el marco jurídico vigente refuerce las medidas nacionales destinadas a proteger la vida humana.
Este discurso representa un cambio respecto a intervenciones anteriores del cardenal. En noviembre, durante la asamblea general de obispos en Asís, Zuppi expresó inquietud por una posible regulación fragmentada del suicidio asistido a nivel regional y distinguió entre el reconocimiento de un supuesto “derecho” y la despenalización de ciertas conductas. Esa postura fue interpretada como más matizada, especialmente en un contexto donde Avvenire, medio vinculado a la CEI, había publicado artículos favorables al proyecto de ley en trámite, haciendo hincapié en la diferencia entre despenalización y legitimación jurídica.
En su reciente intervención, sin embargo, el presidente de la CEI rechazó de forma explícita cualquier norma que otorgue legitimidad al suicidio asistido o a la eutanasia, sin matices técnicos, y estableció la defensa de la vida humana como un principio fundamental para la acción legislativa.
Este posicionamiento coincide con declaraciones recientes del Papa León XIV, quien ha reafirmado la sacralidad de la vida desde su inicio hasta su conclusión natural. El Santo Padre subrayó la obligación de los Estados de proporcionar respuestas genuinas al sufrimiento, como los cuidados paliativos, en lugar de presentar la muerte como una alternativa compasiva.
