El cardenal Pietro Parolin destacó en el hospital Bambino Gesù la importancia de diversas formas de donación como expresión de amor y solidaridad.
Durante su visita al hospital pediátrico romano situado en el Gianicolo, el cardenal Pietro Parolin bendijo el nuevo servicio de diálisis y participó en un encuentro dedicado a "La cultura del don". En este acto, compartió espacio con el presidente Tiziano Onesti, los responsables médicos Francesco Emma e Isabella Guzzo, el representante de Intesa Sanpaolo Paolo Bonassi y el joven paciente Samuele Galimberti. La moderación corrió a cargo del vaticanista del Tg1, Ignazio Ingrao.
Pietro Parolin definió el don económico como un "lenguaje silencioso pero muy poderoso" que permite a las personas expresar lo mejor de sí mismas. Aunque esta forma de donación suele considerarse la más sencilla y menos espiritual, puede convertirse en una manifestación concreta de amor, tal como enseñó Jesús con la viuda que ofreció al templo unas pocas monedas, valiosas para ella. El cardenal subrayó que, aunque debemos confiar en Dios, es a través de los hombres que Él actúa, y que la generosidad económica "devuelve dignidad" y garantiza la continuidad de la atención médica. Agradeció a quienes respaldan al hospital, señalando que su contribución no es solo un acto de generosidad, sino una participación en la "misión de cuidado y esperanza, preservando la vida y la dignidad".
El secretario de Estado también resaltó la donación de órganos como una forma de superar el sufrimiento, especialmente relevante en las unidades de diálisis. Citó las palabras de Jesús: "Nadie tiene un amor mayor que este: dar la vida por sus amigos", y destacó el valor de este gesto cuando un progenitor, en medio de un dolor inmenso, logra generar "vida, esperanza y futuro" para otros, ofreciendo a otro niño la oportunidad de crecer. Según Parolin, la vida humana se fundamenta en la relación y la comunión, y en el cuerpo donado late un amor que no se rinde ante la muerte.
Además, señaló que el tiempo es un don accesible para todos, que puede manifestarse en la capacidad de escuchar, acompañar y estar presente para los demás. Destacó el trabajo silencioso de los voluntarios que atienden a enfermos y familias, encarnando la parábola del Buen Samaritano al detenerse, acercarse y cuidar. Reconoció también la labor de médicos, enfermeros y personal sanitario, profesiones que combinan técnica y humanidad, y que responden al mandato de Jesús: "Estuve enfermo y me visitasteis". Para el cardenal, la calidad de una civilización se mide por su capacidad para cuidar a los más vulnerables, recordando que el don implica reconocer que todo lo que tenemos ha sido recibido gratuitamente.
En su intervención, el doctor Francesco Emma recordó que el hospital Bambino Gesù realizó las primeras diálisis pediátricas en 1985, un servicio estratégico que fortalece a todo el centro y ofrece un tratamiento de excelencia. Expresó su preocupación por la posible desaparición de las líneas de diálisis pediátricas debido a que las dos empresas fabricantes han decidido cesar su producción por falta de rentabilidad, un hecho que calificó de "amargante" en una sociedad dominada por la lógica del beneficio. La doctora Isabella Guzzo abordó el tiempo que los niños pasan en diálisis, entre tres y cuatro horas, un periodo que permite profundizar en el conocimiento mutuo y que en el hospital se aprovecha para continuar la actividad escolar gracias a la presencia de consultores y profesores. Por su parte, Paolo Bonassi afirmó que cada gesto y donación adquiere mayor peso cuando se trata de niños, y que el apoyo de Intesa Sanpaolo representa una inversión en la salud y en el "capital humano".
El joven paciente Samuele Galimberti, de diecisiete años, compartió su experiencia antes del trasplante renal, destacando la importancia de la donación para salvar vidas y ofrecer esperanza a quienes sufren enfermedades graves.
