Durante su visita a İznik, el Papa León XIV ha enfatizado la importancia de mantener la verdadera enseñanza sobre Jesucristo y ha llamado a la unidad y reconciliación entre los cristianos.
El Papa León XIV realizó su primer viaje apostólico a İznik, antigua Nicea, para conmemorar el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea. En este contexto, advirtió sobre el riesgo de tergiversar la figura de Jesucristo, reduciéndola a un mero líder carismático o superhombre, lo que podría generar tristeza y confusión entre los fieles. Ante 28 representantes de diversas confesiones cristianas, subrayó la importancia de la fraternidad universal.
El Concilio de Nicea, celebrado hace 1700 años, fue decisivo para resolver la controversia arriana acerca de la naturaleza divina de Jesucristo. El Pontífice recordó que Arrio negaba la divinidad del Hijo en el mismo sentido que Dios Padre. En su discurso, enfatizó que la fe en el Dios hecho hombre es esencial para participar en la naturaleza divina.
La unidad entre los cristianos constituyó otro eje central del mensaje del Papa León XIV. Invitó a superar las divisiones existentes y a trabajar por la comunión eclesial siguiendo el ejemplo de Cristo. Según indicó, una reconciliación auténtica permitirá ofrecer un testimonio creíble del Evangelio, que es un mensaje de esperanza, paz y fraternidad universal.
La reconciliación, afirmó el Pontífice, es un clamor urgente en un mundo marcado por la violencia y los conflictos. Subrayó que no resulta coherente invocar a Dios como Padre mientras se discrimina a otros, recordando que existe una hermandad universal que trasciende etnias, nacionalidades y religiones. El rechazo a la violencia en nombre de la religión cerró su intervención. Animó a los líderes cristianos a rechazar cualquier forma de fundamentalismo y fanatismo para promover el encuentro fraternal, el diálogo y la colaboración.
