La Sociedad de San Pío X rechaza la propuesta de diálogo del Vaticano y mantiene su intención de consagrar obispos sin autorización papal.
La Sociedad de San Pío X (SSPX), grupo tradicionalista católico que celebra la misa en latín y se opone al Concilio Vaticano II, anunció su rechazo a la invitación del Vaticano para entablar conversaciones, lo que anticipa un enfrentamiento con el Papa León XIV por la consagración prevista de nuevos obispos el 1 de julio sin el consentimiento pontificio.
En una misiva dirigida al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, la SSPX calificó de incompatible con un auténtico deseo de diálogo fraterno la amenaza vaticana de sanciones y cisma si se lleva a cabo la ceremonia. El superior de la sociedad, el padre Davide Pagliarani, recordó que en 2019 ya propuso un diálogo teológico que no obtuvo respuesta y afirmó que bajo las actuales condiciones es imposible llegar a un acuerdo sobre el Concilio Vaticano II.
El grupo tradicionalista, fundado por el arzobispo Marcel Lefebvre, se separó de Roma en 1988 tras la consagración de cuatro obispos sin la aprobación papal, acción que llevó a la excomunión de Lefebvre y los obispos consagrados. Desde entonces, la SSPX ha crecido y cuenta con una red global de escuelas, seminarios y parroquias, con 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 145 hermanos religiosos, 88 oblatos y 250 religiosas, constituyendo una realidad paralela que representa un desafío para la Santa Sede.
Ante la disminución de obispos dentro de la sociedad, que actualmente solo conserva dos de los fundadores, la SSPX anunció la intención de consagrar cuatro nuevos obispos para garantizar la continuidad de su ministerio y atender a sus fieles, cuya cifra ha aumentado internacionalmente.
El Vaticano, buscando evitar una crisis, invitó a Pagliarani a dialogar el 12 de febrero, condicionando la reunión a la suspensión de la ceremonia de consagración. Sin embargo, la SSPX rechazó esta condición y solicitó al Vaticano que actúe con caridad, reconociendo la existencia y el servicio espiritual que la sociedad presta a sus fieles.
El padre Pagliarani subrayó que la oferta de diálogo estaba acompañada por la amenaza de sanciones y ruptura de comunión, lo que dificulta cualquier acercamiento. Por su parte, la Santa Sede no emitió comentarios inmediatos sobre la situación.
