La Academia Pontificia para la Vida ha experimentado una transformación significativa bajo los pontificados de Francisco y León XIV, incorporando voces vinculadas a la Agenda 2030 de la ONU y adoptando un enfoque ético más amplio.
El 16 de febrero, Mariana Mazzucato, reconocida economista y miembro ordinario de la Academia Pontificia para la Vida, intervino en la reunión plenaria de esta institución en Roma durante el taller internacional titulado “Healthcare for All. Sustainability and Equity”. Este evento, centrado en la economía de la sanidad universal, se desarrolló en el seno de la academia fundada en 1994 por Juan Pablo II para la defensa de la vida humana.
Mazzucato fue nombrada miembro ordinario el 15 de octubre de 2022, una designación que generó controversia, especialmente en Estados Unidos, debido a su apoyo público al derecho al aborto tras la anulación de Roe v. Wade por el Tribunal Supremo estadounidense. En noviembre de 2022, durante su regreso de un viaje a Baréin, el Papa Francisco defendió personalmente esta incorporación, afirmando: “Las mujeres saben cómo encontrar el camino correcto; saben cómo avanzar. Y ahora he nombrado a Mariana Mazzucato para la Academia Pontificia para la Vida. Es una gran economista de Estados Unidos, y la he designado para aportar un poco más de humanidad a este organismo”.
El arzobispo Vincenzo Paglia, presidente de la Academia desde 2016, respondió destacando el carácter interdisciplinar de la institución, que incluye “mujeres y hombres con experiencia en diversas disciplinas y procedentes de distintos ámbitos, para un diálogo constante y fructífero interdisciplinar, intercultural e interreligioso”. Añadió que entre sus miembros hay no católicos, como “dos rabinos, un estudioso del sintoísmo, musulmanes y un teólogo anglicano”, y subrayó que la Academia funciona como un centro de estudio e investigación donde se debaten ideas de orígenes variados.
Paglia ha manifestado públicamente su apoyo a la Ley 194 italiana, que regula el aborto, una postura que ha suscitado críticas dentro del sector católico pro-vida. Además, forma parte de la Comunidad de Sant’Egidio, un movimiento laico internacional y progresista fundado por Andrea Riccardi, figura controvertida. Varios cardenales cercanos al Papa Francisco, como Matteo Zuppi, Jean-Marc Aveline y José Cobo Cano, han estado vinculados a esta comunidad.
La Academia Pontificia para la Vida fue creada por Juan Pablo II con un mandato explícito de defensa de la vida conforme a la doctrina moral católica. Sin embargo, bajo Francisco, la academia sufrió una reestructuración significativa, eliminando en 2016 la exigencia de que sus miembros se adhieran formalmente a la enseñanza pro-vida de la Iglesia. Esta reforma diluyó el propósito original, convirtiendo la academia en un foro para debates ideológicamente diversos.
La inclusión de figuras como Mazzucato, alineada públicamente con posiciones proelección y vinculada a marcos políticos globales relacionados con la Agenda 2030 de la ONU, refuerza la impresión de que la academia se ha convertido en un espacio para ideas mayoritariamente externas a la Iglesia. Esta tendencia se mantiene bajo el pontificado de León XIV, sin indicios claros de una corrección decisiva respecto a la línea establecida por su predecesor.
Además de su actividad en la academia, Mazzucato ha abordado temas económicos y medioambientales en foros internacionales como el Foro Económico Mundial de Davos. Es una de las economistas contemporáneas más reconocidas a nivel internacional, con una obra que defiende la intervención estatal no solo como regulador del mercado, sino como agente emprendedor capaz de dirigir la innovación y la transformación económica. Entre sus publicaciones destacan estudios sobre la inversión pública y la “reestructuración del capitalismo”.
En 2022, Mazzucato habló de una “nueva economía del agua”, considerando este recurso como un “bien común global” comparable a la defensa o la salud pública, y vinculando la gestión del agua a la “transición ecológica”. Su planteamiento enmarca la gobernanza hídrica dentro de una emergencia colectiva, en el contexto del debate sobre la “gestión de la crisis ecológica” que sustenta la Agenda 2030 coordinada por la ONU.
La supuesta emergencia mundial del agua se utiliza para justificar una mayor coordinación pública y políticas supranacionales, aunque las evaluaciones científicas sobre la magnitud y urgencia de una crisis hídrica planetaria unificada continúan siendo objeto de debate en la comunidad investigadora. Mazzucato también participó en el Foro Económico Mundial de Davos 2024, cuyo tema central fue “reconstruir la confianza” entre el público y las élites políticas y financieras, además de desarrollar una “estrategia a largo plazo” para afrontar las presuntas emergencias climáticas y energéticas.
En materia bioética, el Papa León XIV se identifica más con la llamada Ética Consistente de la Vida (CEL), una teoría moral vinculada al Cardenal Blase Cupich que propone un continuum ético que abarca aborto, pena de muerte, guerra, políticas migratorias, sanidad y desigualdad social bajo un único paradigma. Esta perspectiva fue respaldada explícitamente por el cardenal Prevost en un discurso público el 14 de octubre de 2023 en Chiclayo, Perú.
La CEL, presentada como una ampliación de la preocupación pro-vida, iguala actos intrínsecamente malos con cuestiones sociopolíticas prudenciales, debilitando tanto la referencia a la ley divina y natural como el concepto de pecado asociado a la aprobación de tales actos. Aplicada de forma coherente, esta ética equipara el apoyo a políticas migratorias estrictas con la defensa del “derecho al aborto”, reduciendo el debate pro-vida versus proelección a una cuestión política ordinaria y despojándola de su significado moral específico.
Desde la ética tradicional católica, no es posible equiparar el aborto con la pena de muerte, como evidenció el propio León XIV el 1 de octubre al afirmar: “Alguien que dice: estoy en contra del aborto pero a favor de la pena de muerte no es realmente pro-vida. Y alguien que dice: estoy en contra del aborto pero de acuerdo con el trato inhumano a los inmigrantes, no sé si eso es pro-vida”, añadiendo: “No sé si alguien tiene toda la verdad sobre sí”.
