Fuentes cercanas al obispado de Canarias aseguran que la eventual visita de León XIV al muelle de Arguineguín, señalado como epicentro de la crisis migratoria en las islas, continúa sin respaldo oficial. La diócesis evita dar por cerrado ningún detalle y subraya que las informaciones difundidas no han salido de sus canales. A su juicio, se trataría de una propuesta aún preliminar que no puede considerarse definitiva mientras Roma no la valide. En este contexto, el obispado reclama prudencia ante versiones que presentan como hecha una agenda que, a día de hoy, no cuenta con confirmación formal.
La diócesis mantiene la discreción sobre cualquier previsión de desplazamiento del Santo Padre y recalca que las noticias aparecidas recientemente no deben interpretarse como una comunicación oficial. De hecho, recuerda que la confirmación de una agenda corresponde a la Santa Sede y no a informaciones de carácter preliminar. “este programa no es oficial hasta que el Vaticano lo confirme”, advierten, al tiempo que piden cautela con los datos que circulan.
De materializarse, la llegada de León XIV a Canarias supondría un hecho inédito, al tratarse del primer pontífice que viajaría al Archipiélago con una atención explícita a la dimensión social y humanitaria del momento. El foco informativo se dirige al contexto migratorio en el Atlántico, en el que las islas han adquirido un papel central. Entre los escenarios mencionados figura el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, vinculado a las dificultades de acogida registradas en los últimos años.
Desde el obispado de Canarias insisten en que no están en condiciones de confirmar ni de desmentir una eventual parada en Arguineguín. Subrayan, además, que cualquier viaje del Papa se rige por un protocolo estricto, organizado desde Roma, y que la información definitiva se conoce únicamente cuando se formaliza por los cauces correspondientes. Mientras tanto, la diócesis evita alimentar interpretaciones sobre itinerarios que aún no se han hecho públicos.
El interés del Vaticano por la situación migratoria en Canarias, según se recuerda en el entorno eclesial, no sería una novedad. La Iglesia ha expresado en diversas ocasiones su preocupación por el plano humanitario de las rutas atlánticas y por la presión que soporta el Archipiélago como frontera sur de Europa. Ese trasfondo explica que se contemple, al menos como hipótesis, la posibilidad de una visita vinculada a esta realidad.
Una presencia del Papa en enclaves como Arguineguín tendría una carga simbólica notable y se alinearía con el énfasis en la atención a los más vulnerables que el Pontífice ha sostenido desde el inicio de su pontificado, en continuidad con el pontificado de Francisco. En este marco, ha suscitado lecturas el reciente viaje a Roma de mons. José Mazuelos Pérez, obispo de Canarias, aunque desde la diócesis puntualizan que ese desplazamiento no equivale, por sí mismo, a una confirmación automática del viaje ni de su calendario.
La diócesis remarca que, mientras no exista un comunicado oficial, cualquier referencia a fechas, duración o recorrido debe entenderse como una conjetura. El trabajo se desarrolla con discreción, precisamente para evitar expectativas que luego no se correspondan con una decisión formal. Por el momento, tampoco se ha precisado cuántos días permanecería el Sumo Pontífice en las islas si finalmente se acordase el viaje.
Entre tanto, tanto las instituciones civiles como los ámbitos eclesiásticos del Archipiélago siguen con atención lo que determine la Santa Sede. La eventual visita tendría un impacto amplio —religioso, político y social— y volvería a situar la crisis migratoria canaria en el centro de la conversación mediática europea. Sin embargo, el obispado evita alimentar ese escenario sin una confirmación previa.
De momento, la certeza es que no hay confirmación. La diócesis aguarda orientaciones de Roma y mantiene una posición de prudencia para no dar por hecho un viaje que aún no se ha decidido oficialmente. Si se confirmara, apuntan, el gesto tendría una fuerte carga simbólica para Canarias y para la Iglesia, pero cualquier paso queda supeditado a la comunicación formal del Vaticano.
