El Papa advierte que sin confesión no hay paz entre los pueblos

El Papa advierte que sin confesión no hay paz entre los pueblos

El Papa León XIV se cuestiona si los cristianos con responsabilidades en conflictos bélicos realizan un examen de conciencia adecuado.

Durante un encuentro con 400 participantes del 37.º Curso sobre el foro interno de la Penitenciaría Apostólica, celebrado en la Sala Clementina del Palacio Apostólico el 13 de marzo, el Papa León XIV destacó la importancia del Sacramento de la Reconciliación, que, según afirmó, “restablece la unidad con Dios”, con la Iglesia y consigo mismo, promoviendo así “la paz y la unidad de la familia humana”.

El Santo Padre planteó una inquietud: ¿tienen los cristianos que ocupan posiciones de responsabilidad en guerras la humildad y el valor para hacer un examen de conciencia sincero y confesarse?

León XIV subrayó que el “dinamismo de unidad” presente en la confesión es un requisito fundamental para alcanzar la paz entre las personas y los pueblos. Solo quienes están en reconciliación pueden vivir de manera “desarmada y desarmante”.

El Papa enfatizó que quienes abandonan el orgullo y se dejan renovar constantemente por el perdón divino se convierten en agentes de reconciliación en su vida cotidiana, haciendo eco de las palabras atribuidas a San Francisco de Asís: “Señor, haz de mí un instrumento de tu paz”.

El Pontífice pidió a la Penitenciaría, dirigida por el Penitenciario Mayor, el cardenal De Donatis, y el regente, monseñor Nykiel, que continúen con la formación de los confesores, para que el Sacramento de la Reconciliación sea cada vez más conocido, celebrado adecuadamente y vivido con serenidad por el pueblo de Dios.

Sin embargo, lamentó que muchos bautizados no recurran a este sacramento con la frecuencia necesaria, a pesar de que la Iglesia ha ampliado las oportunidades para su celebración. Esto provoca que el vasto tesoro de la misericordia de la Iglesia permanezca “inutilizado”, ya que numerosos cristianos prefieren permanecer en estado de pecado en lugar de acercarse al confesionario con fe y sencillez para recibir el don del Señor Resucitado.

El Papa recordó que el Concilio Lateranense IV, en 1215, estableció que cada cristiano debe confesarse al menos una vez al año, norma que fue reafirmada por el Catecismo de la Iglesia Católica tras el Concilio Vaticano II. Citando a San Agustín, el Santo Padre afirmó que “reconocer nuestros pecados, especialmente en este tiempo de Cuaresma”, implica “ponernos en armonía” con Dios y unirnos a Él.

El Sacramento de la Reconciliación, continuó León XIV, actúa como un “laboratorio de unidad”, restableciendo la conexión con Dios a través del perdón de los pecados y la infusión de la gracia santificante, lo que genera una unidad interior en la persona y con la Iglesia.

El Papa advirtió que el pecado quiebra “la unidad espiritual con Dios”, lo que representa un rechazo hacia Él. Esta posibilidad dramática es tan real como el don de la libertad que Dios ha otorgado a la humanidad. Ignorar que el pecado puede romper verdaderamente la unidad con Dios es, en esencia, un desconocimiento de la dignidad del ser humano, que permanece libre y, por ende, responsable de sus actos.

Dirigiéndose a los jóvenes sacerdotes y seminaristas que participan en el curso, el Papa recordó que “la vida entera de un sacerdote puede ser plenamente realizada al celebrar asiduamente y con fidelidad este Sacramento”. Mencionó a numerosos sacerdotes que se han convertido en santos a través del confesionario, desde San Juan María Vianney hasta San Pío de Pietrelcina y el beato Michał Sopoćko.

León XIV destacó que la unidad restaurada con Dios mediante la confesión también implica una unidad con la Iglesia, que se enriquece con la santidad renovada de sus hijos arrepentidos y perdonados. En el confesionario, los sacerdotes colaboran en la edificación continua de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica, y al hacerlo, también aportan nuevas energías a la sociedad y al mundo.

El Papa concluyó subrayando que la unidad con Dios y con la Iglesia es un requisito para la unidad interior de las personas, especialmente necesaria en los tiempos actuales.

Comentarios
0
Carmen Montes
Ayer
La historia de la iglesia está marcada por los intentos de reconciliación, desde los Concilios hasta las enseñanzas de los Santos. La crítica del Papa León XIV sobre la falta de confesión refleja una desconexión con el sentido del perdón en tiempos donde la paz se torna esencial; sin un examen honesto de conciencia, difícilmente habrá un verdadero avance hacia la unidad entre los pueblos.
Like Me gusta Citar
Escribir un comentario

Enviar

Publish the Menu module to "offcanvas" position. Here you can publish other modules as well.
Learn More.

Hasta luego